Ese fue el eje de un seminario con especialistas de todo el mundo que se realizó esta semana en Buenos Aires. Organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, fue un espacio de reflexión sobre las violencias en la región y sus víctimas.

Para mejorar el desarrollo de los países se requieren sociedades pacíficas, justas e inclusivas. Ese es uno de los objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y ese fue uno de los temas de debate en el Seminario Internacional “Violencias, víctimas y sociedades justas”, un espacio de reflexión sobre las violencias en la región y sus víctimas, que se realizó esta semana en la ciudad de Buenos Aires.

El evento tuvo lugar el martes y miércoles pasados en la Cancillería y congregó a reconocidos especialistas a nivel mundial. La organización de la actividad estuvo a cargo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, el Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD), el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), la Federación Internacional Terre des Hommes (FITDH), y la Universidad de Nueva York.

La apertura fue oficiada por el secretario de Justicia, Santiago Otamendi,  junto a representantes del ILANUD, el IIDH, la FITDH y la Universidad de Nueva York.

De los paneles y conferencias que siguieron a la apertura participaron el jefe de Gabinete de la cartera de Justicia, Martín Casares; el magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, Fernando Cruz; la titular del Observatorio de Género de la Justicia del Poder Judicial de CABA, Diana Maffía; el presidente de Organización Internacional de Asistencia a las Víctimas, Irvin Waller, entre otros.

Durante su participación, la subsecretaria de Acceso a la Justicia, María Fernanda Rodríguez, agradeció a los expositores, y en especial a los familiares de las víctimas que formaron parte del evento.

“Solo ustedes pueden decirnos qué es habitar la piel de una víctima, y son los que tienen más derecho a hablar en este tipo de espacios de reflexión”, dijo la funcionaria.

Ir a buscar a la víctima

En los dos días de seminario se reflexionó sobre la conceptualización integral de la violencia, las cifras de esta problemática, la atención oportuna y digna que requieren sus víctimas, las poblaciones vulnerables, los efectos y consecuencias que tiene la violencia social, la violencia abordada desde la perspectiva del derecho, y el enfoque diferencial de la problemática.

Sobre este último punto se pronunció la titular del Programa Las Víctimas contra las Violencias, Eva Giberti. La especialista reiteró la importancia que tiene la atención a las víctimas en “el campo”, para poder tomar en cuenta las necesidades particulares de cada caso: “Salimos de la clásica atención telefónica  y decidimos hacer otras cosa: ir a buscar a la víctima. Nos metemos en el núcleo mismo de la violencia”, expresó.

A través de esta modalidad se atendieron y acompañaron 48.087 víctimas de violencia intrafamiliar y sexual, desde el año 2006.

Una agenda para el desarrollo

Aprobada en septiembre de 2015 por los Estados miembros de la ONU, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible aporta una visión universal, indivisible y transformadora para la erradicación de la pobreza extrema en los próximos 15 años, dentro de un marco de paz sostenible para las personas y el planeta.

La Agenda 2030 promueve el cumplimiento de un conjunto interdependiente de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en el ámbito social, económico y ambiental. Incluyendo el ODS 16: “Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”.

Entre las metas del ODS 16 están:

-Reducir considerablemente todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad conexas en todo el mundo.

-Promover el Estado de Derecho en los planos nacional e internacional.

-Garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos.

-Para 2030, reducir de manera significativa las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de bienes robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada.