Violencia de género y legítima defensa, ¿cuál es el límite?

La Justicia establece que las mujeres expuestas a una violencia profunda deben ser exculpadas si cometen un delito en defensa ya que sus vidas corren grave peligro. ¿Cuáles son los argumentos de los jueces?

El artículo 34 del Código Penal expresa algunos de los casos en los que se puede considerar que una persona cometió un delito pero usando la legítima defensa: esta situación se puede dar, por ejemplo, cuando una persona es violentada por “fuerza física irresistible o amenazas de sufrir un mal grave e inminente”. De esta forma, el culpable se vuelve “no punible”, es decir, no puede ser castigado.

Este es el razonamiento que utilizan muchos jueces, tribunales y camaristas para resolver los casos en los que las víctimas de violencia de género cometen algún delito. Como sucedió en diversos casos, se trata de homicidios en donde el riesgo que corrían las propias “culpables” las eximieron de los cargos. ¿Qué dicen los jueces en este sentido?

En octubre de 2008, una mujer mató a su marido para defenderse no solo a sí misma, ya que sufría agresiones físicas de forma regular, sino también a su nuera, quien había sido amenazada por el agresor. Todo ocurrió cuando, después de recibir una golpiza, la víctima de violencia de género buscó impedir que el hombre fuera a atacar a la mujer de su hijo.

En este caso, el titular del Juzgado de Garantías 3 de Mercedes, Eugenio Lisciotto, afirmó que varios de los presupuestos contemplados en el artículo 34 del Código Penal habían sido cumplidos en el caso. El juez precisó que “esta conducta, materia de juzgamiento, se presentó como la única posible realizar de acuerdo a las características del hecho”.

El inciso sexto del artículo mencionado es frecuentemente invocado cuando se presentan situaciones de este tipo. Allí se precisa que no será punible “el que obrare en defensa propia o de sus derechos, siempre que concurrieren las siguientes circunstancias”.

Así lo dispuso el juez de Garantías de La Plata, César Melazo, cuando en abril de 2000 sentó un importante precedente en este sentido al sobreseer a Marcela Arce, quien era víctima de violencia de género en el mismo hogar en el que convivía con sus hijos que, entonces, tenían 2 y 7 años. La mujer asesinó a su pareja al encontrarse amenazada.

En un hecho más reciente, integrantes del Tribunal de Casación bonaerense, es decir, la última instancia judicial del fuero Penal antes de la Suprema Corte provincial, decidió absolver a una mujer que se encontraba en una situación de grave peligro, junto a su bebé, por culpa de su marido. Era golpeada de forma habitual y sufrió graves heridas por ello.

En este caso, los jueces remarcaron la importancia de los compromisos adoptados por Argentina a la hora de erradicar todo tipo de violencia contra las mujeres, los niños y niñas. Al mismo tiempo, los integrantes de la Sala VI consideraron importante aplicar “una perspectiva de género” a los fallos penales. De esta forma buscan “facilitar la adecuación del sistema jurídico a una igualdad empírica que ayude a terminar con los patrones socioculturales y las relaciones históricamente desiguales que han generado violencia contra la mujer”.

Dato Útil:

Dónde llamar por casos de violencia de género: línea 144

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