Urukagina, el rey que intentó una sociedad más justa

Las películas y libros muestren a los antiguos imperios con gobernantes abusivos, explotadores y tiranos. Sin embargo, en la historia hubo algunos reyes que sí usaron su posición para hacer de su territorio una sociedad más justa. Es el caso de Urukagina.

Urukagina realizó un cambio profundo en las leyes de Lagash y creó el Código Urukagina, y aunque no se conoce su texto (es por eso que el posterior Ur-Nammu es considerado como el primer código legal de la historia con texto conocido), sí se han encontrado referencias y citas con las que se pudo saber que Urukagina intentó una reforma social que impulsó un mayor nivel de igualdad y libertad, a través reglas.

El código de Urukagina limitó el poder de los sacerdotes -podían hasta ese momento despojar a los pobres de lo poco que tuvieran- y les prohibió recibir tierras en pago de deudas. Las referencias dicen: “Los sacerdotes dejaron de invadir los huertos de los hombres humildes”.

Algunas inscripciones describen una ciudad llena de sacerdotes corruptos y poderosos que a través de la fuerza despojaban a los menos afortunados de sus pocas posesiones, los trabajadores mendigaban por comida y algunos incluso necesitaban buscar en la basura algo para llevarse a la boca. Al parecer había funcionarios que cobraban por casi cualquier actividad, desde esquilar ovejas, inspeccionar tiendas, la pesca e incluso para el almacenaje de los cereales: “Desde el mar hasta la frontera: allí estaba el recolector de impuestos”.

Urukagina intentó ir a fondo en su lucha contra el poder establecido: “La viuda y el huérfano ya no están a merced del hombre poderoso”. También abolió la antigua costumbre de la poliandria (una mujer casada con más de un hombre) en su país, bajo pena de lapidación.

La reforma fue bastante amplia. El nuevo código se ocupó de tomar medidas contra la usura, los controles onerosos, el hambre, el robo, el asesinato y el ataque a la propiedad de las personas.  Disminuyó los impuestos, trató de anular prerrogativas que se habían atribuido el monarca y su familia, redujo los abusos por parte de los funcionarios, prohibió la explotación de las capas sociales inferiores, condonó deudas de los pobres, combatió la corrupción, concedió la exención de impuestos a los huérfanos y viudas e hizo que la ciudad pagara por los funerales de esos padres y esposos. Estableció también la prohibición a los ricos de obligar a los pobres a venderse ellos o a sus hijos como esclavos para pagar deudas.

Urukagina determinó además algo que en el contexto de la época fue revolucionario: quienes eran esclavos podían volver a sus casas. Establecía lo que se conoce como el amagi para la población de Lagash, que aunque literalmente significa “retorno a la madre”, era la alegoría para establecer que quienes podían recuperar la libertad, regresaban al hogar.

CONTEXTO HISTÓRICO PARA UNA DECISIÓN HISTÓRICA

Sumeria, región localizada en Oriente Medio, fue parte de la antigua Mesopotamia y su civilización es la más antigua del mundo. Los sumerios son considerados por algunos especialistas como pioneros de la escritura, tenían conocimientos astronómicos muy precisos, desarrollaron modelos matemáticos complejos, la música era parte de sus costumbres y se cree que fueron los primeros en consumir cerveza. Por si fuera poco, se les da crédito por el más importante de todos los inventos: la rueda.

Sumeria estaba dividida en una docena de ciudades estado independientes (*) Entre esas ciudades se encontraba Lagash, que necesitó de 100 años de guerra para convertirse en una de las grandes ciudades de Sumeria, con poderío militar y económico y una abundancia de riqueza estaba concentrada en manos de unos pocos.  Esa era la situación de Lagash en el 2380 a.C, año en el que asumió como rey Urukagina, luego de derrocar al hasta entonces monarca Lugalanda. Urukagina, que no pertenecía a la línea de reyes de la ciudad, asumió el poder aprovechando la inestabilidad institucional generada por la muerte de un rey anterior -Eannatum- en el campo de guerra. Y aunque la ciudad seguía en guerra, la principal preocupación de Urukagina era el estado en el que se encontraba el pueblo.

Este ideal de igualdad con el que gobernaba Urukagina le trajo los mismos conflictos que a todos los líderes y gobernantes posteriores a él que a lo largo de la historia han querido instaurar un sistema de justicia y equilibrio social. Se ganó la antipatía de aquellos quienes habían perdido privilegios pero que aún conservaban dinero y poder. Urukagina tuvo que retractarse de las reformas más extremas y se debate si todas las medidas llegaron a ser aplicadas o si lograron ejercer algún tipo de influencia. Pero queda el registro histórico de un gobernante que quiso limitar el poder de los más poderosos y favorecer a los más desprotegidos.

(*) Las ciudades estado de Mesopotamia fueron independientes hasta el 2100 a.C, cuando el Código Ur-Nammu unificó los criterios legales para todo el territorio de la Mesopotamia y sacó autonomía a las ciudades. Ver http://www.vocesporlajusticia.gob.ar/codigo-ur-nammu-las-leyes-mas-antiguas-se-conozcan/