Melina Martínez, cofundadora de 'Yo también'

“Una ‘mirada de aliento’ que nos permita ser como uno es”

Es una fundación que nació por el compromiso de “visibilizar” a las personas con discapacidad, a través de una herramienta como la fotografía.

En Argentina, según el último censo nacional, hay 3,2 millones de personas que tiene algún tipo de discapacidad. Y datos de la Organización Mundial de la Salud informaron que son el 15 por ciento de la población mundial. La ONG Yo También: Arte + Inclusión fue fruto de querer mostrar a través de una cámara de fotos lo que este colectivo quiere decir y no que lo cuenten otros.

Fue fundada por dos jóvenes chicas, una diseñadora de imagen y sonido y otra psicóloga: Melina Martínez y Nataly Mosquera como un “proyecto para enseñar fotografía que les quedó chico” y que les pareció que había que ampliarlo para que “una persona le pueda contar a la sociedad quién es a través de una foto”.

El nombre muestra la génesis del proyecto que se afianzará con su expansión a Latinoamérica este año. Yo También, cuenta Melina, es una afirmación que manifiestan las personas con discapacidad. Ella tuvo pasado en ONG’s más grandes como Discar o El Cotolengo de Don Orione, y vio que esa frase mostraba y significaba una superación: “Yo también puedo hacer, yo también puedo aprender, y yo también soy parte de la sociedad. Nos pareció muy lindo porque nos piden reconocer el lugar que tienen. Y nos emociona cuando escuchamos esa afirmación de parte de ellos, demandando ese lugar”, explicó Martínez, coordinadora general.

Hace tres años que realizan talleres en la modalidad teórica-práctica, para jóvenes y adultos con discapacidad intelectual leve y moderada. Dictan módulos de 4 a 6 meses, mediante una clase semanal de dos horas. Ya pasaron 60 chicos y en la fundación trabajan 14 voluntarios.

A través de la plataforma de financiamiento colectivo Ideame juntaron dinero para hacer realidad su sueño solidario, y hoy siguen de la misma manera “de forma autogestionada”. Su equipo es interdisciplinario. Son jóvenes de menos de 30 años con diversas profesiones: diseñadora de imagen y sonido, productores, comunicadores, psicólogos y terapistas ocupacionales, entre otros voluntarios.

-¿Hubo algo personal en la decisión de unir la fotografía con tu voluntariado en discapacidad?

-Por un lado, no soy una persona muy flaca y siempre me pegó esa discriminación: en el colegio, en el boliche, con amigos. Fundamentalmente, me afectaron mucho las miradas. También , en mi construcción de personalidad y de crecimiento, recibí palabras de aliento que uno necesita para hacer lo que desea. Hay dos miradas de la sociedad: hay una que te etiqueta, que es prejuiciosa, y otra que es la que te da aliento para seguir y cumplir los objetivos. Creo que en la discapacidad las dos miradas persisten pero no dejan de ser miradas que los invisiblilizaron como sujetos de derecho. Por eso, buscamos una ‘mirada de aliento’ que nos permita ser como uno es.

-¿Cómo influye el arte de una instantánea?

-La fotografía no es menor porque el trabajo que hace es mirar. Mirar no es lo mismo que ver. Ver es distinguir objetos, y mirar es poder interpretar y darle sentido a las cosas. Se ve la sensibilidad del fotógrafo a través de la imagen. Desde “Yo También” buscamos cómo desarrollar miradas como una herramienta de empoderamiento que les permita comunicar su visión del mundo.

Talleres y festivales

Durante los talleres de técnicas como stop motion, audiovisual, ilustración o fotografía se realizan producciones artí­sticas acorde a la disciplina. Al finalizar cada uno de estos, se lleva a cabo una muestra en un espacio cultural, facilitando la socialización e interacción tanto con el público como con otros artistas.

Utilizan cámaras réflex y pockets, trí­podes, luces, computadoras, programas de edición, materiales didácticos para las actividades plásticas y expresivas. El pasado 3 de diciembre “Día Internacional de las personas con discapacidad” realizaron un desafío en Plaza Francia, en Capital Federal.

La metodología de trabajo con los alumnos es el “juego y relacionarnos”. “Es un aula donde el saber es horizontal y no vertical. Un aprendizaje de ida y vuelta, nos ponemos a la par de ellos”, explicó Martínez quien ya está por emprender viaje hacia Colombia para realizar   “Yo También Soy Latinoamérica”. Ellos enseñan, pero también aprenden del otro. Los chicos les enseñaron a rapear, break dance, boxeo o modelaje. “Sabemos nuestro rol de educadores pero entendemos que es un ida y vuelta para compartir experiencias y saberes”, señaló la fundadora de la movida de Arte + Inclusión que viajará por Ecuador, Bolivia y Perú.

¿Cómo valoras tu trabajo en función del beneficio de los ciudadanos?

Creo que todas las personas somos responsables de la inclusión, es un trabajo de todos. No sólo de políticas públicas, ni empresas privadas. Nuestras miradas son las que incluyen al otro pero si yo discrimino al que tengo al lado no sirve.

Por ejemplo, yo en mi trabajo insisto con este tema también y voy concientizando a mis compañeros, a mi familia, a mis amigos, etc. La sociedad incluye y el trabajo comienza por uno. De ahí surge el querer comunicar y se genera una visibilización. El mundo se cambia con la intención individual.

Yo tengo una responsabilidad social por haber tenido la suerte de haber accedido a una facultad y estudiar. A otros que no la tienen ni tuvieron y necesitan una mano. Esa mano es de los que la tuvimos para hacer algo por el otro.