Daniel Corach, biólogo, genetista y creador del SHDG

“Una herramienta confiable al servicio de la Justicia”

Daniel Corach

Fundador de una institución esencial para asistir en tragedias y también en causas penales, Corach es además un incansable estudioso y descubrió que un 56% de la población argentina tiene al menos un antepasado amerindio.

Recién comenzaba a hablarse de estudios genéticos cuando dijo en una entrevista que podían usarse para identificar personas. Biólogo y en plena búsqueda de financiamiento, había decidido dedicarse a la genética y resolver casos de paternidades. Era 1991 cuando creó el Servicio de Huellas Digitales Genéticas (SHDG), en la Universidad de Buenos Aires. Pero un llamado cambiaría todo. En marzo de 1992 estalló la Embajada de Israel; identificar los cuerpos de las víctimas era urgente. La Corte Suprema de Justicia decidió intentar lo que hasta entonces no se había hecho un ningún otro atentado del mundo: pedir estudios genéticos, a través del SHDG, que identificaran a las víctimas. Por supuesto, el biólogo aceptó de inmediato. El SHDG se convirtió en la primera institución argentina dedicada a la biología molecular forense. Desde entonces, participó en cerca de 14 mil causas, entre ellas el atentado a la AMIA, el accidente de aviación de LAPA y el suicido de Alfredo Yabrán.

-¿Qué pasó cuándo recibó ese llamado de la Corte?

-En el mundo no había herramientas para hacer ese tipo de análisis y tuvimos que empezar a fabricar todo. Fueron muy creativos los jueces al pensar que se podía usar esa herramienta para caracterizar a los cuerpos. Lo hicimos bien. A partir de ese año, la Corte nos empezó a mandar de todo.

-En muchos casos en los que trabajó, la prueba de ADN fue un elemento determinante. ¿Qué significa como científico aportar en esos procesos de Justicia?

-Nosotros generamos datos con los que se puede identificar a una persona y colaborar con la resolución de un problema. Pero trabajamos a ciegas: recibimos el material y analizamos lo que nos piden sin saber cuál es el caso. Esa es la gran tranquilidad y por eso tiene que haber un científico detrás. Ahí está el tema de la objetividad del trabajo. A mí no me va a conmover un resultado porque yo no sé qué pasó. Uno lo que puede decir es la probabilidad de que un perfil corresponda con otro.

Daniel Corach, biólogo y genetista argentino, director del Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica-UBA, profesor Asociado Regular de la Cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, investigador Principal del CONICET. Facultad de Farmacia y Bioquímica, C.A.B.A..
Daniel Corach, biólogo y genetista.

-Sin embargo, hay casos que son mediáticos. Por ejemplo, en el juicio por el crimen de las turistas francesas, su trabajo cambió el destino de uno de los imputados, que luego de ser absuelto fue condenado a perpetua.

-Ahí queda claro que se hizo justicia porque ese tipo había participado y estaba libre de cargos. Inadmisible. El trabajo que yo hago me encanta y es muy reconfortante. Lo que no podemos hacer es tomar partido durante el proceso de análisis, uno no puede dejar de ser científico.

-¿Es esa certeza o verdad lo que aporta la ciencia a la Justicia?

-Por supuesto. Uno tiene una herramienta reproducible, confiable, al servicio de una mejor administración de Justicia. Pero también hay que cuidar que todos los pasos se cumplan correctamente: las cadenas de custodia, el manejo de la evidencia en la escena del crimen.

-¿Cómo evalúa el vínculo actual entre la ciencia y la Justicia?

-Hay mucho por hacer debido a una falta de educación. Mal puede un abogado hacer una interpretación de un resultado que le generamos porque no tiene las herramientas y eso es grave, no puede ser. Después de 25 años se organizó en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA una cátedra de genética forense. En abogacía, en ninguna universidad tenés materias para que el abogado sepa cómo pedir la prueba y cómo le va a servir.

-¿La creación del programa de Ciencia y Justicia del CONICET es un aporte en ese sentido?

-Es un gran esfuerzo que se está haciendo porque no es sólo genética, sino que todas las áreas de la ciencia tienen una potencial aplicabilidad en la evaluación de situaciones de interés judicial. Mi idea es generar un centro de instrucción que abarque todas las áreas para el tratamiento de la evidencia científica.