Un fallo civil ordenó que un hombre indemnice a su hijo

Una decisión que no es de las más habituales en la justicia argentina, estableció que un hombre deba resarcir a su hijo por no haberlo reconocido a tiempo. El caso y sus antecedentes en derecho de familia.

La madre (R.E.C.) en representación de su hijo menor de edad (J.E.C.) inició el juicio hace seis años contra el padre (A.C.F)  por daño moral  exigiendo una indemnización de 70 mil pesos ya que el hombre no quiso reconocer a la persona fruto de ese vínculo. (Expte n° 61.585/10 –Juzg.12- “C.R.E. y otro c/ C.F.A. s/ filiación”). Según la Justicia, los reclamos por filiaciones tienen “carácter resarcitorio y no punitivo”.

Fallo completo

Como primera medida, el voto mayoritario de los jueces Gabriela Iturbide y Marcela Pérez Pardo de la Sala “L” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil expresó que la en este tipo de causas la “responsabilidad civil se rige por la ley vigente al momento del hecho antijurídico dañoso –en este caso, la omisión del demandado de haber reconocido a su hijo biológico–. Por ello, no resulta aplicable el Código Civil y Comercial de la Nación que comenzó a regir el 1 de agosto de 2015”.

En su sentencia, los magistrados opinaron que el progenitor es responsable directo de la filiación por no haberlo reconocido entendiendo “que es indudable el deber jurídico de indemnizar el menoscabo generado por la falta de reconocimiento de su hijo, porque su conducta constituye un acto antijurídico y la lesión de un interés extrapatrimonial de su hijo”.

En línea con argumentos que citan tratados internacionales sobre los derechos de los niños, Iturbide y Pérez Pardo manifestaron que el chico “tiene un derecho constitucional y supranacional a tener una filiación, toda vez que ese derecho es el de conocer a sus padres y ser cuidado por ellos”. Así como el derecho a la “identidad individual y familiar como principio fundamental del interés superior del niño, consagrado en los arts. 3, 7 y 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño”.

El dolor  moral

En esa línea, según la legislación nacional, definieron el concepto de “daño moral”: “La jurisprudencia, a su vez, ha definido al daño moral como la lesión en los sentimientos que determinan dolor o sufrimiento físico, inquietud espiritual o agravio a las afecciones legítimas y, en general, toda clase de padecimientos insusceptibles de apreciación pecuniaria”.

En un fallo de catorce páginas, los magistrados dictaminaron que no puede “ignorarse el desconocimiento del demandado (A.C.F) de sus obligaciones parentales de contribuir a la formación, el cuidado y la educación del hijo”. Que en consecuencia, mencionó el fallo, obligó a “la actora a asumir sola las responsabilidades morales que la ley y la naturaleza imponen compartir”. Todo esto, según los jueces, le generó “un exceso de tareas, tensiones, angustia, dolor y afectación en su honor y que configuran el deber de resarcir a R.E.C (hijo) como víctima directa, necesaria e inmediata del perjuicio producido por su conducta”.

En tanto, el juez que votó en disidencia lo hizo por la “responsabilidad directa o indirecta” de la madre del menor a recibir la indemnización. La madre del hijo, según el camarista Víctor Liberman, es una “damnificada indirecta. El único legitimado para reclamar por filiación es el hijo”. Por el contrario, el voto mayoritario de los otros dos jueces resaltó que “también debe ser indemnizada la madre del menor, toda vez que resulta ser damnificada directa a raíz de la lesión de sus intereses espirituales generados no sólo por la indiferencia del padre del niño sino por su rechazo expreso, lo que seguramente produjo repercusiones negativas en su entorno familiar y social”.

Por último, Iturbide y Pérez Pardo aseguraron que “también por definición, la reparación en dinero de un daño extrapatrimonial –no susceptible de apreciación pecuniaria– será siempre imperfecta”. Y condenaron en segunda instancia al padre a abonar la suma de 220 mil pesos en total en concepto de indemnización por daño moral al hijo y su madre.

Antecedentes fallos previos

En Neuquén, en marzo del año pasado, la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería determinó que un padre debía indemnizar a su hija con 30 mil pesos “por daño moral derivada del reconocimiento tardío”. Su principal argumento fue “el mayor dolor de la niña con la ausencia de su padre”.

En julio de 2010, la Sala B de la cámara civil nacional,  falló en el mismo sentido ordenando indemnizar a un niño no reconocido por su padre pese a que sí lo hizo tras someterse al examen de ADN.  El demandado había declarado que no tenía “ninguna certeza” de que el menor fuera su hijo, y que tampoco la madre se “comportó oportunamente” como si él fuera el padre, ya que indicó que durante “doce largos años mantuvo un sugestivo y prolongado silencio al respecto”. Pese a esto, el tribunal entendió que  esos dichos no eran “suficientes para relevarlo de responsabilidad por daño moral”.

En última instancia, el Tribunal Colegiado de Familia número 5 de Rosario, hace seis años, reconoció la responsabilidad civil  de un hombre y le condenó a indemnizar a sus tres hijos extramatrimoniales en concepto de daño moral, psicológico y daño material.

El demandado argumentó que no reconoció a los menores porque se enteró nueve años después de esa situación. Para los jueces, “esa dejadez e indolencia ubica en situación de angustia a los menores excediendo los marcos admisibles”. En ese marco, los magistrados admitieron el daño moral por seis mil pesos para cada uno de los hijos en virtud de “la falta de reconocimiento voluntario”. También hicieron lugar a la terapia psicoanalítica para cada uno durante seis meses a razón de una sesión por semana.