Un día en un CAJ: respuestas en distintas direcciones

El modelo de atención integral se ve replicado en el barrio porteño de Balvanera, donde miles de personas, vecinas o no, son recibidas por un equipo interministerial del Centro de Acceso a Justicia porteño.

Las consultas son muy variadas porque es una zona densamente poblada donde a diario muchos ciudadanos se acercan a realizar todo tipo de trámites y consultas. En su mayoría, quienes más asisten son los adultos mayores, migrantes de países vecinos o usuarios del  transporte público.

En la actualidad, hay 75 CAJs distribuidos en todo el país y un primer objetivo en relación con el plan de desarrollo fue que los servicios se establecieran en base a principios de “equidad geográfica”. El Centro de Once es emblemático en la Ciudada Autónoma de Buenos Aires por la variada capacidad de atención, por sus amplias dimensiones y por hacer foco en algunas disciplinas como la atención al jubilado o la readaptación social de los detenidos.

Trabaja un equipo integrado por abogados, trabajadores sociales, psicólogos, y administrativos. Es un grupo interministerial con la cara visible del CAJ  que trabaja codo a codo con varios ministerios. En la sede en la avenida Rivadavia a dos cuadras de la Plaza Miserere, la exsede de AFIP de dos pisos trabaja con Renaper, Anses, SUBE, la Dirección Nacional de Readaptación Social, Registro de Reincidencia, la Defensoría de la Nación y de la Ciudad de Buenos Aires, y con el programa Atajo de la Procuración General.

Los servicios básicos principales que atiende de 10 a 17 son la asesoría jurídica y la atención psicológica gratuita. Pero, explicaron los coordinadores del centro, la primer consulta es clave. A partir de allí, el equipo se organiza de forma interdisciplinaria al realizar, en principio, una breve entrevista al consultante para poder detectar otro tipo de necesidades básicas insatisfechas y derivar a un especialista.

En particular, en Once se trabaja con gente en situación de calle donde se los indaga para tramitar el DNI, prestaciones como el subsidio habitacional, el ticket social o la asignación universal por hijo (AUH). En el caso que la consulta necesite derivación se lo hace al CAJ de Constitución, al interior o a alguna sede en la provincia de Buenos Aires, como por ejemplo al CAJ Liniers. Por cercanía a la estación del ferrocarril Sarmiento, se reciben muchas consultas de población que vive en la zona oeste del conurbano bonaerense.

La coordinadora, María Laura Poblt, explicó que la mayor demanda es por “subsidios para inmigrantes de comunidades de” Bolivia o Paraguay. Así como explicó que también “trabajamos con gente mayor con un abogado previsional. Consultan por su clave de seguridad social y la reparación histórica” para jubilados. También, se realizan todo tipo de trámites: registro civil, antecedentes penales y pensiones.

Readaptación social

En el segundo piso del CAJ, dos psicólogos, un trabajador social, un abogado y un empleado administrativo componen el equipo de Readaptación social. En línea con el CAJ de Constitución, realizan la contención y el acompañamiento de los familiares de las personas detenidas en las cárceles federales como el Penal de Ezeiza.

Se atiende a la población en periodo de prelibertad desde los seis meses antes de su liberación. En la cárcel, se les hace una entrevista y se les brinda folletos explicativos de sus derechos para su reinserción social. Visitan las unidades una vez por semana, aunque también los reciben en libertad en Once o a través de demanda espontánea.

El objetivo es “facilitar el acceso a derechos una población vulnerable: que quede incluido, no expulsado”, explicaron los especialistas. Se hace una atención interdisciplinaria a los consultantes con el seguimiento de las problemáticas que podrían llegar a detectar otras cuestiones más importantes. Se les brinda ayuda y asesoramiento sobre cuestiones habitacionales, laborales, educación y salud.

María Laura Poblt, coordinadora del CAJ Once, explicó el cierre del ciclo de la ayuda a los ciudadanos que acuden a ellos: “Para nosotros es muy emocionante cuando la persona vuelve y nos dice que consiguió trabajo. Abordamos la necesidad cada uno. Ya es muy importante que nos agradezcan dos personas de 50 que vienen”.