Transcriben libros al braille como forma de reinserción social

Se trata de la iniciativa de una maestra que enseña el lenguaje para ciegos hace nueve años en cárceles. Con sus alumnos, transcribe libros para dos escuelas especiales del sur del conurbano bonaerense.

En las Unidades Penales 23, 24 y 32 del partido bonaerense de Florencio Varela, la catequista Rita Canullo vio cómo los detenidos por diferentes causas penales podían mejorar un poco sus vidas intramuros ayudando a niños con discapacidad visual. Empezó por las clases de religión pero luego aprendió braille y desde hace nueve años casi 300 participantes transcriben libros infantiles para dos escuelas especiales.

El educador e inventor francés del sistema de lectura y escritura táctil para personas ciegas que lleva su nombre, Louis Braille, fue la inspiración de una maestra que logró aprender el mecanismo para luego enseñarlo. “Es muy fácil”, explicó Canullo quien es voluntaria y elige los libros en consenso con las maestras de la escuela 507 para Chicos no videntes de Bernal y la 506 de Lanús.

“Que lo que hacen los presos sirva para la comunidad”, deseó Rita quien asiste cada 15 días al penal a darles clases a los seis que cursan actualmente de los 270 que pasaron en tantos años.

Ministerio de Justicia bonaerense
La máquina que usan los alumnos
La máquina que usan los alumnos

Los cuentos que los “muchachos” -como llama a sus alumnos- traducen van desde clásicos como el Martín Fierro hasta obras poéticas de Mario Benedetti o históricas como las de Felipe Pigna y Eduardo Galeano, entre otras. Dadas las complicaciones en la transcripción de textos extensos, sólo trabajan con manuales cortos de una o dos hojas, y en general que tengan una carilla para que no sean tan largo y también para que “los nenes que lo lean no se aburran”. Una carilla equivale a tres en braille.

Los cuentos que los “muchachos” -como llama a sus alumnos- traducen van desde clásicos como el Martín Fierro hasta obras poéticas de Mario Benedetti o históricas como las de Felipe Pigna y Eduardo Galeano, entre otras.

Los condenados de los penales bonaerenses reescriben con dos sistemas: por un lado, se tipea el libro en una tablilla de braille y luego se pega una plancha de plastificado en frío en un método que Canullo tildó de “rudimentario” porque “hoy en día ya que se puede hacer con una máquina de escribir de braille punto por punto” que recién les fue proporcionada por el Ministerio de Justicia provincial.

Y por otro lado, con otro sistema con una hoja canson tamaño oficio a través de un dibujo en goma eva que los chicos luego se podrán llevar a su casa para leer con su familia.

A través de estos dos métodos a los chicos ciegos se les facilita la identificación de las letras y las imágenes en los libros infantiles. Canullo enseña a 30 presos por año que transcriben cinco copias de cada texto de cada unidad del penal de Varela: o sea, 15 en total de cada edición.

También se animaron con las letras de sus cantantes favoritos como Eladia Blázquez, Atahualpa Yupanqui, León Gieco o bandas como No te va a gustar. “Los presos se identifican con las canciones y le transcriben la letra a los chicos”, expresó Rita quien “se pone contenta” tras el trabajo realizado a lo largo de muchos años porque a fin de año en “ambos colegios encuadernan los libros, para que cada chico se lleve un recuerdo”.

Premio al esfuerzo

Ministerio de Justicia bonaerense
Rita Canullo recibe una máquina de escribir del Gobierno provincial
Rita Canullo recibe una máquina de escribir del Gobierno provincial

La maestra catequista se expresó alegre porque tras varios años de trabajo logró que los “alumnos se autogestionen didácticamente”. Cree que el premio Viva Lectura que recibieron el año pasado fue un fomento muy importante para ellos como una “valoración y conciencia del trabajo” que estaban haciendo para chicos no videntes que lo necesitan.

El galardón, explica Canullo, fue tras la presentación Construyendo puentes donde mostraron cómo se unen con los dos extremos que necesitan ser visibilizados por la sociedad: presos y niños discapacitados. Y agregó, que les inculca a los presos que tienen que agradecer que las maestras de las escuelas los reciban para ayudar a sus alumnos. Por esto motivo, Rita dedicó el aporte económico del premio a comprar los materiales para la transcripción de los libros.