Deuda Interna es el nombre de una ONG que trabaja en territorio para promover los derechos de los primeros pobladores. Su próxima meta es recorrer el país con un hospital itinerante brindando acceso a la salud.

Roberto González es voluntario en la fundación Deuda Interna. Hace dos años que, desde ese rol, contribuye al desarrollo de los pueblos originarios en Argentina particularmente en el derecho a la salud, educación y cultura. Este año ha sido elegido como máxima autoridad de la fundación y sin embargo no duda en afirmar “siempre voy a ser voluntario antes que presidente”.

-¿Cómo te acercaste a la fundación Deuda Interna?

-Conocí la Fundación hace dos años a través de un premio que recibió. Me interesaba lo que hacían con los pueblos originarios y comencé a participar como voluntario en distintos proyectos, como Agua Buena abriendo pozos comunitarios en Salta. Trabajo en logística, así que ayudaba con la organización de los viajes. Me encargaba de que no faltara nada para los voluntarios lo que, de alguna forma, es cuidarlos.

-¿Qué proyectos se encuentran activos actualmente?

-El proyecto principal en el que estamos trabajando es un hospital comunitario móvil. Es muy interesante porque se recibió la ayuda de diversos sectores. Por ejemplo el Tribunal Supremo de Justicia de Córdoba prestó un trailer y alumnos de la Universidad elaboraron su tesis sobre el desarrollo del hospital. Así que sólo nos faltan los fondos para construirlo.

Uno aprende que los proyectos van mutando: Primero donábamos ropa a las comunidades, hoy tenemos un ropero comunitario. Es la misma comunidad la que reparte la ropa o le pone un valor simbólico, para que eso sea reinvertido en el mismo proyecto. Es una forma de trabajar, todas las acciones se conectan para continuar la ayuda.

-¿Cuál es la situación de los pueblos originarios hoy?

-Uno de los mayores problemas que tienen las comunidades es la cuestión territorial. Se están quedando sin tierras por usurpación. Los derechos a la cultura, salud y educación es donde hemos focalizado nuestros proyectos. Lo justo es que tengan acceso al agua, salud y justicia en toda su magnitud. Venimos de mesas de diálogo con las autoridades, con el secretario de Derechos Humanos (Claudio Avruj) por ejemplo, y el panorama a futuro es alentador.

-¿Cómo es el trabajo del voluntariado en la Fundación?

-No hay ningún cargo rentado. Tenemos casi 300 voluntarios, entre activos y semiactivos. Algunos en La Pampa, en la provincia de Buenos Aires, en el sur o Córdoba. Cuando visitamos los territorios, vamos unas diez personas de diversas profesiones. Por ejemplo, para el hospital comunitario móvil van pediatras, odontólogos psicólogos. Para el proyecto Agua Buena van ingenieros, técnicos y plomeros. Siempre es interdisciplinario. Cada uno aporta desde lo que puede y sabe.

La entidad divise sus actividads enter La Pampa, Córdoba, Buenos Aires y La Patagonia.
La entidad divide sus actividades entre La Pampa, Córdoba, Buenos Aires y La Patagonia.

-¿Por qué ser voluntario?

-Hacer un pozo de agua y ver que una comunidad se ha duplicado por el solo hecho de haber abierto el pozo es muy gratificante. Hay cosas que se pueden hacer sólo con la unión de mucha gente. Sentir que somos todos parte de un movimiento es lo más saludable.

Desde mi experiencia, creo que el voluntariado es una forma de trabajo que trasciende la organización en la que se está. Es una forma de vida, de caminar. Este trabajo nos ha dado una amplitud de movimiento y pensamiento muy importante. Yo, por ejemplo, después de dos años, integro también el consejo de administración de la Fundación. Y como este año hay cambio de autoridades puedo decir que dentro de poco voy a asumir como el nuevo presidente. Pero siempre voy a ser voluntario antes que presidente.

-¿Cómo se puede ayudar a distancia?

-Además de las donaciones de dinero o materiales, tenemos lo que llamamos cibervoluntarios. Son personas que replican las actividades de la fundación en las redes sociales. La realidad es que en los territorios tenemos problemas con la conectividad a internet. No hay acceso. Por lo que la idea es comunicar de forma actualizada lo que hacemos y mantener informados a todos los que nos apoyan casi en tiempo real. Por eso alentamos a quienes quieran sumarse desde cualquier lugar. Todo esto nutre.