Sol Benedit, coordinadora del programa Conbeca

“La educación debe ser el puente para la inserción social”

La asociación civil desarrolla hace más de 30 años un programa de seguimiento y apoyo escolar a jóvenes en situaciones vulnerables que dejaron sus estudios por diferentes motivos.

Un informe de la Unesco Global Education Digest dice que el secundario concentra el mayor porcentaje de abandono educativo de la población argentina, que alcanza al 50 por ciento de los estudiantes. La ONG Conciencia, fundada en 1982, tiene 29 sedes en todo el país y desarrolla 35 programas de apoyo educativo en todos los niveles de estudio, entre otros.

Durante los tres últimos años del colegio secundario, cada participante del programa Conbeca recibe el acompañamiento  de un guía voluntario que se suma a una beca monetaria. Estas dos herramientas de apoyo se complementan con talleres en valores y voluntariado que los jóvenes participantes (becarios) deben realizar como así como la realización de salidas recreativas.

El objetivo de la ONG Conciencia es que la “educación sea una herramienta fundamental” para lograr “un país mejor” contemplando “la participación comunitaria y fomentando la inclusión social”. Desde su inicio que fue al mismo momento que la fundación de la entidad, Conbeca tuvo la idea de expandirse por lugares a donde la “ayuda no llega”. Hoy, cuenta con 38 equipos en once provincias. Se desarrolla en localidad como El Soberbio, en Misiones o en Ricardo Rojas, en la provincia de Buenos aires pasando por Tinogasta en Catamarca y Resistencia, capital chaqueña.

Son cuatro los ejes de la iniciativa para jóvenes vulnerables: el acompañamiento educativo e integral donde los guías voluntarios acompañan a los becarios en su trayectoria escolar y en su formación. Y la ayuda económica que consta de una beca de cinco mil pesos anuales, que es administrada en conto por el joven y su “tutor”.

Así como la formación en valores realizada a través de los talleres grupales donde se tratan temáticas como el esfuerzo, la perseverancia y el respeto por el otro. Y hacen énfasis desde la entidad no gubernamental, en cuestiones más relevantes de la etapa adolescente como la autoestima, la identidad o el proyecto de vida.

En tanto, los becarios que ingresan al programa deben retribuir el apoyo a través de acciones de voluntariado una vez al mes en las cuáles se fomenta la solidaridad y el compromiso ciudadano. Así como el acompañamiento a adultos responsables en el marco de dos talleres anuales con sus padres, o tutores presentes donde se trata de focalizar en las problemáticas familiares.

La coordinadora general del Programa Conbeca en la Asociación Conciencia, Sol Benedit, subrayó que el primer contacto con los chicos es a través del consenso y la evaluación de las localidades “en donde la matrícula escolar y la zona están en una situación de vulnerabilidad. En un primer encuentro, asistimos a la escuela, hablamos con los padres y con el director. Les contamos a los chicos la chance de la beca y les mostramos el puente de la inserción a través del estudio”, explicó.

Destinatarios y requisitos

En la actualidad, el programa de apoyo escolar lo realizan 520 becarios con sus 450 guías y coordinadores voluntarios. Desde la entidad, resaltaron que teniendo en cuenta que hay un índice nacional del 50 por ciento de deserción, es muy valorable que haya un 92 por ciento de “retención” de los chicos en Conbeca.

Los destinatarios son alumnos argentinos de los tres últimos  años del secundario de escuelas públicas o parroquiales. En general, contó Benedit, son chicos que pertenecen a contextos socioeconómicos desfavorables: escasos ingresos, familia numerosa, frágil situación laboral por parte de los padres, o en donde hay un único jefe de hogar a cargo y/o  con una precaria  historia de escolaridad por parte de la familia.

Desde la ONG, detallaron que en las primeras charlas, los jóvenes deberán “demostrar interés por salir adelante y una actitud de compromiso con sus estudios y su escolaridad”.  Mientras que los directivos deben dilucidar en el “aspirante” un “interés por tener un proyecto de vida” y que aprovecharía el acompañamiento.

Por último, los becarios y sus guías se encuentran una vez por mes como mínimo para ir armando el vínculo y administran la beca. En tanto, se desarrollan encuentros más grandes tres veces por año agrupados por localidad. Y es donde se aúnan en un taller de valores que resalta la autoestima y los sueños por cumplir.

“Los padres muestran mucho entusiasmo en general, en un 95 por ciento de los casos. El problema es que hay una cultura muy arraigada de la beca que sólo se deposita o se da a los padres. En cambio, nosotros tenemos como pilar fundamental del programa el puente y la escucha”, sintetizó Sol el espíritu de la iniciativa que nació con la democracia y sigue vigente.