El invento de un ingeniero argentino logra que personas sordas perciban sonidos y ruidos a través de vibraciones. Mediante un dedal, les permite percibir sonidos a quienes no reúnen las condiciones médicas para un implante o audífonos.

Alrededor de 3 mil argentinos sordos que no reúnen las condiciones médicas para recuperar su audición mediante un implante coclear o un audífono utilizan un invento medicinal, no invasivo y basado en un código de vibraciones, desarrollado por el ingeniero electrónico Luis Campos.

El Sevitac-D (Sistema de estimulación vibrotáctil digital) se acciona a través de un dedal colocado en el índice, que es interpretado por un procesador. La idea se gestó en el pleno de la crisis social y económica de 2000, por lo que el inventor lo desarrolló accesible para personas sordas que no pueden usar un implante coclear o un audífono.

Patrick Haar
Su dispositivo recrea el sistema Braille
Su dispositivo recrea el sistema Braille

Los aportes de Campos a la tecnología de adaptación para las personas con discapacidad llevan más de 30 años: En 1986, fue artífice de la primera comunicación de una joven argentina cuadripléjica, cuya única facultad voluntaria era la movilidad maxilar.

“Funciono por la necesidad del otro”, se sinceró quien tiene su taller en el garage de su modesta casa en la localidad bonaerense de Banfield, pese a estar becado como investigador por el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara (México).

-¿Cómo se te ocurrió esta idea?

-Me basé en el Sistema Braille y en el camino por los seis puntos que utiliza. El ciego pasa el dedo por los puntos y lee 32 caracteres de izquierda a derecha. Para que se pueda leer desde el papel, el cerebro tuvo que generar una imagen semántica. Con tantos dedos en la mano ¿por qué el Braille usa sólo el índice? ¿Qué pasaría si estimulo con vibraciones al cerebro a través del tacto? (En respuesta a la primera pregunta) Porque el tacto tiene la capacidad de discriminar frecuencias desde los 10 a los 10 mil megahertz.

Patrick Haar
El 'micrófono' del Sevitac
El “dedal mágico” del Sevitac

Los sonidos entran en un área que se llama somatosensorial (N. del E.: procesamientos de información acerca del tacto, posición, dolor y temperatura en el cuerpo) que cubre una gran superficie en el cerebro e involucra al nervio visual y al auditivo. Braille usó esa área para cubrir el área visual, yo utilicé la auditiva. Así, con el dedal puesto en el dedo índice, el cerebro genera un sonido, a través del tacto.

-¿Cómo funciona el Sevitac?

-Al emitirse ruidos o sonidos, vibra el dedo: el sonido entra a un micrófono que capta todo lo que pasa alrededor en 180 grados, lo procesa y lo devuelve al dedo. Cada letra tiene una vibración diferente y las personas sordas las puedan diferenciar para armar las palabras y comprender lo que se está diciendo. Con este dedal, la persona se escucha a sí misma, puede regular su voz, su cerebro arma una nueva estructura fonológica, a través de la vibración. Luego debe ser entrenada con una fonoaudióloga.

“Con este dedal, la persona se escucha a sí misma, puede regular su voz, su cerebro arma una nueva estructura fonológica, a través de la vibración”

Luis cree que su trabajo “generó un cambio de paradigma”, con potencial para llegar “a mucha gente que lo necesita”, desea. Más de 30 personas ya utilizan al “dedal mágico” en nuestro país, igual número en México, y tienen previstas visitas a pacientes en Colombia, Perú, Chile y Estados Unidos.

Casos testigos

También creador -en 1999- de la primera casa que se manejó con la voz, se emociona al contar como una constante el “shock emocional muy fuerte” que vive cada nuevo beneficiario del Sevitac. Se trata de una reacción que se repite desde una prueba piloto realizada en Mar del Tuyu, en el comienzo del siglo. La prueba de fuego fue con el hijo de un amigo, sordo desde su nacimiento.

Lo ayudó a diferenciar las vocales primero y luego las restantes letras. Hasta que llegó la primera palabra: “Mamá”. Su reacción fue instantánea: “Me miró, se sacó el aparato y se fue a sentar a una escalera. Lo voy a buscar, y mientras lloraba me dijo: ‘Nunca la había escuchado hasta que me la dijiste’”.

Patrick Haar
Escuchar por primera vez es “shock emocional muy fuerte”
Escuchar por primera vez es “shock emocional muy fuerte”

Con una mujer cipoleña de 60 años que perdió la audición por un virus y tampoco pudieron hacerle el implante. “Cuando le prendí el procesador y le dije ‘hola’, el cambio fue impresionante. Le hablé el marido, ella levantó la cabeza, abrió los ojos y dijo: ‘hablaste vos’. A los dos días me escribe para contarme ‘volví a vivir: Soy otra mujer’”. A ella, el sistema le estimuló el cerebro y le abrió otras puertas. “Está más activa, percibe mucho más las cosas porque era una persona que ya no salía de su casa. Ahora, con el dedal, sí”, relató.

Responsable de una silla de ruedas que se maneja con soplidos -en 1992-, Campos detalló que trabaja en un mouse para personas con parálisis cerebral y un teclado virtual basados en ese desarrollo.