Alejandra Vázquez, especialista en violencia familiar

La violencia de género desde la perspectiva de mujeres en situación de encierro

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos promovió una charla sobre la temática en una unidad penal de mujeres. En el marco del programa “Nuevas miradas”, las participantes reflexionaron junto a una psicóloga especializada sobre sus derechos y los mandatos sexistas. “Las mujeres antes nos aguantábamos pero la sociedad ha cambiado”, relató una de ellas.

El programa “Nuevas miradas” es una iniciativa que llevan adelante conjuntamente el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación -a través de la Dirección Nacional de Readaptación Social- y el Ministerio de Cultura. En ese marco, se llevó a cabo en el Centro Federal de Detención de Mujeres Unidad 31, Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, un taller sobre temáticas de género del que participaron las mujeres que se alojan allí.

La actividad fue conducida por la psicóloga Alejandra Vázquez -perteneciente a la Fundación Surcos-quien inicialmente les propuso a las internas un juego en el que se planteara, a través de dibujos realizados sobre dos afiches, las diferencias entre hombres y mujeres, como disparador para abordar las diferencias de género, de derechos de las mujeres y la problemática de las violencias.

“Los hombres son violentos, no sólo verbalmente, sino también psicológicamente, y las mujeres antes nos aguantábamos pero la sociedad ha cambiado, ha evolucionado”, propuso una de las participantes, Vicenta, en el salón de actividades del penal.

Se trata del primer encuentro de una serie que abarcará nuevas reuniones en las próximas semanas, en los que se buscará ahondar en las problemáticas que afectan a las mujeres, entre ellas, la violencia no visibilizada que, según Vázquez, la mujer “acepta por los mandatos culturales que se nos inculcan desde la niñez y a través de las distintas instituciones con las que interactuamos durante nuestra vida”.

“La idea es venir a trabajar a este penal para interactuar con mujeres privadas de su libertad, en relación a diferentes temáticas vinculadas a los estereotipos de género masculino y femenino tradicionales, a la discriminación, y a cómo estos estereotipos sirven de fundamento para el ejercicio de la violencia”, anticipó la profesional.

Vázquez se planteó cuáles eran las diferencias, más allá de lo biológico, en cuanto a la personalidad y a los estilos de comportamiento de los géneros. “Tenemos un mejor desenvolvimiento social, somos más protectoras y capacitadas para criar solas a nuestros hijos”, deslizó Florencia, otra de las que se sumó a la charla.

Luego de un intercambio de opiniones sobre cómo las diferencias entre hombres y mujeres se imponen por mandato y cómo el modelo patriarcal menoscaba derechos, se exhibió un corto animado titulado “El sueño imposible”. El film reflejó, sustancialmente, las obligaciones y tareas que asumen las mujeres en comparación con los hombres dentro del seno familiar. En la segunda parte del encuentro se desarrolló una actividad de corte más literario.

En próximos encuentros, podremos trabajar con mayor especificidad en las cuestiones que tienen que ver con las modalidades de violencias, las consecuencias en la salud, los mitos que imperan alrededor de la cuestión de la violencia de género”, entre otros tópicos, amplió Vázquez.

Para la psicóloga, uno de los puntos importantes de la charla fue que algunas internas marcaran la importancia de la educación de los hijos para no repetir los mandatos de una cultura sexista. “Es esencial que tengan en cuenta que se puede educar sin seguir los viejos mandatos, como que a un varón le digas ‘no podés lavar los platos porque eso le corresponde a tus hermanas’”. Otro de los tópicos que surgió durante la actividad fue la necesidad de unión entre las mujeres, de entablar lazos de solidaridad y también cómo será la vida una vez que dejen el penal.

“Es muy importante que las mujeres tengan acceso a este tipo de talleres, a la educación, a que puedan reflexionar sobre estos temas que son de gran actualidad, sobre todo si tenemos en cuenta la elevada tasa anual de femicidios que tiene la Argentina”, concluyó Vázquez.