Política, jurista y defensora de los Derechos Humanos

Simone Jacob Veil, el adiós a una mujer inclaudicable

Hace tan sólo unos días falleció en Francia Simone Jacob Veil, política y jurista, luchadora implacable por los derechos humanos. Con una fortaleza ejemplar y una entereza moral envidiable, sobrevivió al holocausto y supo reconstruir su vida hasta lograr una reconocida carrera judicial, y ocupar luego altos cargos en el gobierno como la “gran dama de la política francesa”.

Veil nunca quiso borrarse del brazo el número tatuado que le marcó la vida en tantos sentidos a ella y a millones de personas. Es el 78651, una prueba más del exterminio nazi en Auschwitz, donde la entonces joven de 13 años pasó sus días de 1944 junto a su hermana, la otra sobreviviente de su familia, y su madre.

También en manos del nazismo murieron su hermano y su padre, el arquitecto Emile Jacob, cabeza de la familia judía laica e intelectual de Niza, donde Simone nació el 13 de julio de 1927.

Cuando el final de la guerra se acercaba, las hermanas Jacob y su madre fueron obligadas a caminar en las llamadas “marchas de la muerte” hacia Mauthausen y después a Bergen-Belsen. Y de ahí, tras la liberación, volvió a Francia y directamente ingresó a la universidad.

Se graduó en una prestigiosa escuela universitaria en derecho y ciencia política y, por esa misma época en 1946, conoció a quien sería su marido y padre de sus tres hijos, Antoine Veil.

Tras distinguirse como abogada, Veil aceptó en 1957 el cargo de agregada en el Ministerio de Justicia y en 1970 la nombraron secretaria general del Consejo Superior de la Magistratura. Desde sus cargos, Veil bregó fuertemente por los derechos de los inmigrantes y prisioneros durante la guerra de Francia con Argelia.

Otro de sus aportes a los derechos humanos, fue como ministra de Salud en los gobiernos de Jacques Chirac y Raymond Barre. Desde allí, desarrolló una reforma hospitalaria de gran importancia y se ganó el cuestionamiento de muchos y el respeto de otros que estaban a favor de los derechos de las mujeres: Veil se convirtió en referente de la lucha por la despenalización del aborto y, tras una larga votación, logró que se aprobara la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Con más fortaleza que nunca y un gran reconocimiento internacional, la flamante política de ojos azul intenso llegó en 1979 a ser electa presidenta del Parlamento Europeo. la primera mujer en ocupar ese cargo, que mantuvo hasta 1982.

Veil regresó a la política francesa en 1993 para encabezar la cartilla de Sanidad y Asuntos Sociales y pasó cinco años después a integrar el Consejo Constitucional y la Fundación para la Memoria del Holocausto.

En el medio, recibió numerosos premios, distinciones y doctorados honoris causa de universidades de todo el mundo, como  el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por la defensa de la libertad, la dignidad de la persona, de los derechos humanos, la justicia, la solidaridad y el papel de la mujer en la sociedad moderna.

En una visita a Argentina en 1997, a la que fue invitada para dar testimonio como sobreviviente del horror nazi, denunció, como lo hizo durante toda su vida política, la violación de Europa a los derechos humanos a partir del racismo y la intolerancia.

Ya viuda, en el último tramo de vida, la llamada Madame Europe se dedicó, tal como lo había anticipado en reiteradas ocasiones, al recuerdo de las víctimas de la peor época de su vida y de la historia mundial. Murió el pasado 30 de junio en París a los 89 años.