Jessica Cristalli, bombera voluntaria en La Boca

“La satisfacción es ayudar a cambio de nada”

Tiene 26 años y es una de las siete mil mujeres bomberas voluntarias de la Argentina. Una cifra que duplica a la que había hace casi seis años. Una historia para conocer y emocionarse.

Amor por la profesión, por el otro, respeto, sacrificio, son algunas de las palabras que pueden usarse para describir el trabajo de los bomberos voluntarios. Aquellos que deciden enfrentar la adversidad en pos de ayudar al prójimo, de evitar que un desastre tome mayores dimensiones. En medio de la emergencia, corren y ayudan, combaten las llamas y salvan vidas. La historia de los bomberos voluntarios se remonta al siglo XIX. El 2 de junio de 1884, fecha que quedó consagrada como día de Bombero Voluntario, se creó la primera Sociedad de Bomberos Voluntarios de la República. Desde entonces han construido un símbolo que tiene 43 mil miembros, de los cuales 36 mil son hombres y 7000, mujeres, una cifra que prácticamente duplica a la que había hace solo seis años.

Jessica Cristalli, Bomberos Voluntarios de La Boca.

Jessica Cristalli es una de esas mujeres que se anima, día a día, a enfrentar las llamas, de forma voluntaria. A los 26 años, y con un título de Técnica Superior en Seguridad e Higiene bajo el brazo, ella comenzó a descubrir su vocación para ayudar precisamente en las aulas, mientras estudiaba. Fue cuando unos compañeros le hablaron de lo que significa ser bombero voluntario. Y entonces ella supo que eso era lo que quería.

Oriunda de Lomas de Zamora, mandó un mail al cuartel local, pero no obtuvo respuesta pero no se desalentó y volvió a redactar otro correo electrónico. Esta vez el destinatario fue la sede de bomberos voluntarios de La Boca. La respuesta llegó y Jessica, tras ser seleccionada, comenzó a desandar el camino hacia su objetivo. Jessica Cristalli, Bomberos Voluntarios de la Boca, La Boca, C.A.B.A.

“Fue un año de capacitación,  el examen teórico y práctico y después, la jura como bombero”, enumera orgullosa. Fanática de su elección, cuenta que las capacitaciones son permanentes. El orgullo se siente en sus palabras. En la fuerza que transmite. Semanalmente hace guardias en el cuartel, ubicado sobre la tradicional calle Brandsen del barrio ribereño, pero todavía no salió en urgencias, aunque imaginó miles de veces ese momento. Piensa en la adrenalina que le generará: “se ve todo ahí”, explica.

Además de su trabajo en el cuartel, Jessica trabaja en la terminal de ómnibus del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que está debajo del Obelisco. Allí combina su profesión de técnica y bombera. “Todo está relacionado”, resume y explica que en su pasión cuenta con el apoyo de su familia: su mamá, Silvia, su papá, Roberto, y sus hermanas, Eliana y Micaela. “Al principio tenían miedo, pero después fueron conociendo y tuvieron más confianza”, explica al tiempo que habla con devoción de su pequeña sobrina, Emma.

Jessica Cristalli, Bomberos Voluntarios de la Boca, La Boca, C.A.B.A.“Ser voluntaria para mi es una gran satisfacción por saber que es un trabajo gratuito que se hace ayudando a la comunidad por decisión propia, a cambio de nada.La emoción que te da el agradecimiento del otro con  un abrazo, llanto, o palabras, te llena el alma”.

Convencida de lo que hace, sueña con el momento de que el teléfono suene y ella salga rumbo a una emergencia. “Subir a la ‘colorada’ (como se le dice a la autobomba), sentir la adrenalina, sentirte útil, ahí es donde te cierra todo”, concluye.