Cecilia de Vecchi confiesa su admiración evidente: “Si pudiese, escribiría todo el tiempo sobre gente que superó la adversidad de una manera positiva”, dice la autora del libro “En tu nombre” que recopila historias de madres luchadoras.

Nueve mujeres. Nueve vidas. Nueve relatos de superación sin odios. La lucha de esas madres atrajo a Cecilia como un imán hasta acercarse a ellas y encontrar sus comunes denominadores.

-¿Qué buscaste al contactarte con ellas?

-Yo admiraba desde hace mucho a estas mujeres, como a las Madres del Dolor, a las luchadoras contra el paco… Las veía en los medios y me preguntaba, “¿cómo hacen?”. Me daban ganas de colaborar, así que las elegí para contar sus historias. Escogí específicamente a estas nueve mujeres porque estaban organizadas, tenían asociaciones apolíticas y, sobre todas las cosas, son personas que lograron transformar el dolor en acción hacia los demás.

-¿Cómo hacen las madres para mantener su lucha por justicia durante años?

-Trabajan hasta el cansancio. No paran. Es realmente admirable lo que hacen. No sé de dónde sacan tanta energía. No encontré la respuesta exacta todavía. Pero con ellas aprendí el significado del concepto “resiliencia”: Es la capacidad de superar el dolor y hacer algo positivo con ello. Es una manera que yo tengo también de encarar la vida. Y ellas son así. Fue eso lo que nos conectó.

-¿De dónde sacan las fuerzas para seguir adelante?

-Para mi lo más fuerte que tienen todas es que no están llenas de odio. El trabajo que hacen las salva. Tienen una capacidad de dar amor que es impresionante y eso las lleva a seguir luchando.

Cecilia De Vecchi

-¿Cómo fue el acercamiento?

-Primero fui a las entrevistas con mucho temor porque dije “¿qué le digo a una mamá que perdió un hijo?” Al final salí cargada de una energía positiva impresionante. A la primera que contacté fue a Isabel Vázquez,  fundadora de Red de Madres contra el Paco y por la Vida. Fui en colectivo hasta Lomas de Zamora, me recibió con empanadas que también eran para los chicos que viven al lado y ahí me quedé toda la tarde. Había nenes que venían a pedir alfajores y personas que entraban a preguntarle sobre violencia de género. Terminó siendo una referente en el barrio para todos los chicos. Ese día entendí lo que significaba lo que ellas llaman “socializar la maternidad”.

-¿Por qué hay tantas mujeres entre las referentes de distintas luchas?

-A los padres les cuesta mucho más procesar el duelo. Creo que tiene que ver con que no pudieron proteger a ese hijo o hija que murió. No tienen la paciencia para estar sentados en una sala de Justicia sin pelearse. También es cierto que muchos no aguantaron. Como el marido de Viviam Perrone, referente de Madres del Dolor, que murió una semana antes del juicio. Había dicho que no iba a soportar verle la cara al asesino y de hecho no lo soportó. Pero los padres acompañan, están siempre presentes desde otro lugar. Desde el que pueden.

-¿Qué aprendizaje te dejó esta experiencia?

-Las madres me dejaron una enseñanza de vida. Cada día me levanto y las recuerdo. Me sirvió en todo. Son un ejemplo de cómo afrontar el dolor sin violencia. El encuentro con ellas te obliga a replantearte el sistema de valores. Sin saberlo, me ayudan todos los días. Ellas están agradecidas con el libro pero la agradecida soy yo.