Se reinició el juicio por encubrimiento del atentado a la AMIA

Tras la feria judicial de invierno, se reanudó el juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA que debe probar las irregularidades cometidas en la investigación de ese ataque por trece imputados entre los que se encuentran exfuncionarios de gobierno, servicios de Inteligencia, Policía Federal y Poder Judicial, entre otros.

Las primeras audiencias de esta segunda parte del año tuvieron como testigos a empleados del Juzgado Federal 9, el cual estuvo a cargo de la investigación con el exjuez Juan José Galeano a la cabeza, y de la Fiscalía que llevaba el caso, cuyos referentes -Eamon Mullen y José Barbaccia- están imputados en este juicio.

Los testimonios de los empleados administrativos del Juzgado, Laura Capra, Ignacio Durand, Graciela Burzomi y Leonardo Corrías, rondaron en torno a la presencia de cámaras de filmación, aquellas que se usaban para grabar en secreto declaraciones de imputados y testigos, como lo fue la negociación entre el exjuez Galeano y el imputado Carlos Telleldín (entonces detenido por el atentado) para que éste cambiara su declaración por datos falsos que involucraran a policías bonaerenses con el atentado.

Si bien los testigos dijeron no recordar detalles sobre la investigación, todos coincidieron en afirmar la existencia de cámaras en los despachos de los secretarios Javier De Gamas, Susana Spina y Carlos Velasco.

Empleados de la Fiscalía

Por su parte, Juan Trujillo, quien trabajó como prosecretario (2000 a 2003) junto a los exfiscales de Mullen y Barbaccia, dijo que en la Fiscalía también había equipos de filmación ocultos lo cual, en su opinión, no era “ilegal”.

También contó que su labor se basó en preparar los alegatos del juicio por el atentado ante el Tribunal Oral Federal 3 y que, cuando Mullen y Barbaccia fueron apartados por ese Tribunal, el fiscal Alberto Nisman -quien quedó a cargo- se tomó licencia de inmediato, por lo que lo calificó como “traidor” porque “se borró como un cobarde”.

Además de Trujillo, otros dos empleados de la Fiscalía estaban citados ese mismo día como testigos por la defensa de los exfiscales. Sin embargo, al escuchar los dichos del primero, los abogados defensores desistieron del resto.

El testimonio de mayor duración fue el de Fernando Yuri, quien trabajó en la Fiscalía entre 1995 y 2004. Al igual que Trujillo, respaldó el trabajo de los hoy imputados Mullen y Barbaccia aunque no supo explicar irregularidades sobre las que fue interrogado por abogados querellantes.

Respecto a las cámaras ocultas, Yuri declaró que fueron colocadas por personal de los servicios de inteligencia y del Juzgado de Galeano en la oficina del ex fiscal Mullen. “Los fiscales sabían lo que ocurría”, no dudó en afirmar y agregó que la grabación de declaraciones era “una práctica habitual ordenada por el juez”.

Otro dato importante que se desprende de la declaración de Yuri es la relación entre los exfiscales y el expresidente Carlos Menem (también imputado), la cual hasta el momento ningún testigo había mencionado. Sobre esto, dijo que poco después del atentado Mullen y Barbaccia mantuvieron, junto al juez Galeano, una reunión con el expresidente para hablar de la causa y dejó entrever, así, el contacto que desde la Fiscalía mantenían tanto con el exjuez como con Menem.

Para la próxima audiencia también están citados a declarar como testigos otros tres empleados del Juzgado Federal 9.