Martín Rodríguez, deportista solidario

“Se puede hacer lo que a uno le gusta y dar una mano”

Martín Rodríguez - Viaje Solidario

Trotó desde Tierra del Fuego a Jujuy con el objetivo de ayudar a comedores de su Tandil natal. Luego de que un “pico de stress” lo llevó al hospital, realizó el “sueño de mi vida”, asegura.

Todo comenzó con una situación personal difícil, que Martín Rodríguez (25) transformó en un desafío y un acto de mano tendida al prójimo. El pasado 20 de julio concluyó su recorrida a trote por 5729 kilómetros, a través de 12 provincias, con el objetivo de que Red Solidaria recibiera donaciones de alimentos destinados a organizaciones sociales de Tandil.

“En agosto de 2014, tuve un pico de stress, y terminé internado en el Hospital de mi ciudad. Esa noche soñé que corría. Pasó de ser un sueño del peor día de mi vida a convertirse en el sueño de mi vida: quería correr de Ushuaia a la Quiaca. Con un auto acompañándome, con difusión y con sponsor. Eso no sucedió, pero de todos modos me impuse concretarlo”, rememora Rodríguez.

martin 6“El aspecto solidario fue el motor de este sueño que llevé adelante, pero ya venía trabajando con chicos con problemas económicos, haciendo deporte con un perfil social. Esta experiencia me terminó confirmando que uno puede en la vida hacer lo que le gusta y, al mismo tiempo, darle una mano al que lo necesita”, concluye.

Le llevó un poco más de un año ponerse en marcha, período en el que Martín se contactó con Red Solidaria de Tandil, de donde es oriundo, que recepcionó muy bien su idea y juntos acordaron que cada kilómetro recorrido significaría la donación de un alimento. 

Los alimentos serán donados a doce instituciones benéficas de Tandil, entre ellas Comedor Los nietos, Centro María Auxiliadora, Granja Los Pibes, Reinventar Tandil y Pajaritos de la calle. De los 5700 alimentos -que corresponden al trayecto que Martín cubrió trotando- restan 800 que se conseguirán a través de charlas y recitales de música. 

Viaje Martin 5“Arranqué en la Ruta 3 en Tierra del Fuego, de allí a Santa Cruz tuve que hacer 207 kilómetros por Chile, y en Río Gallegos empalmé con la Ruta 40, hasta Jujuy. De todos modos, siempre había desvíos hacia distintas localidades y pueblos, para abastecerme o descansar, por eso contabilizamos 5700 kilómetros, cuando la ruta tiene 5100”, explica el corredor solidario.

El trote de Rodríguez estaba atado al carro en el que llevaba la carpa, la bolsa de dormir, su ropa, el botiquín de primeros auxilios y algunos elementos de acampe.

El trote de Rodríguez estaba atado al carro en el que llevaba la carpa, la bolsa de dormir, su ropa, el botiquín de primeros auxilios y algunos elementos de acampe.

El corredor se trazó un plan a cumplir: por eso, realizó 30 kilómetros diarios a lo largo de esos 276 días. Para llevar a cabo su recorrida -atravesó, entre otras provincias, Río Negro, San Juan,  Catamarca y Salta-, Rodríguez renunció a sus trabajos como profesor de Educación Física. “Quieren que vuelva, sólo hay que sentarse a hablar”, comenta. La travesía sola le insumió nueve meses y un día. El proceso previo implicó un duro entrenamiento físico de seis sesiones semanales, con asesoramiento kinesiológico y nutricional.

Bitácora de viaje

El 20 de julio Martín cerró el círculo en la Quiaca. Regresó en una combi a Tandil cinco días más tarde, pero se bajó antes e hizo 4 kilómetros corriendo de manera simbólica, para desembocar en la Plaza Independencia, donde sus vecinos lo recibieron como a un hijo pródigo. “Cuando llegué me contaron que un supermercado de la zona donó 2500 alimentos”, cuenta Rodríguez, quien se alegra de ver cómo la difusión mediática de su cruzada solidaria despierta ecos en la generosidad de otros.

Martin Viaje 1Atravesar distintas provincias del interior le permitió darse cuenta de que cada lugar tiene una dinámica propia, un cierto clima emocional y cultural. “Vi que la calidad humana de la gente en este país es muy linda”, dijo. La duración del desafío implicó también tener templanza psicológica y, además, afrontar algunas instancias prácticas difíciles. “En el sur del país, una tormenta de nieve hizo que tuviera que pelear duro contra la dirección del viento, y estuve durante 12 horas luchando para que la tormenta no me diera vuelta la carpa”, afirmó.

Mart+¡n Viaje 4En muchos puntos del recorrido contó con la colaboración de autoridades locales y vecinos que lo ayudaban a encontrar un lugar donde descansar durante la noche. Así, durmió en casas, polideportivos, hoteles, hostels, en destacamentos policiales, en restaurantes, y hasta en un cementerio. Cuando estuvo en la ruta, acampó. Y se hizo tiempo para leer algunos libros.

Martín sostiene que el aliento de la gente que fue encontrando a lo largo del trayecto -muchos se acercaban a empujar el carro o a dejarle alimentos como donación- le dio fuerzas para sobrellevar el desgaste físico y psicológico que el recorrido demandaba.

Mientras se toma un tiempo de descanso para recuperar energías, el emprendedor social ya proyecta un nuevo desafío: escalar el Aconcagua a partir de enero de 2018. Será hacer cumbre a casi 7000 metros sobre el nivel del mar para volver a lograr lo que más le gusta: ayudar a los demás.