Presentó su tesis en 1890 en la facultad parisina

Sarmiza Bilcescu, la primera mujer doctorada en Derecho

Lo hizo con una tesis sobre la condición jurídica de la madre en la que mostró las contradicciones y carencias de derechos de las mujeres de su época. Tenía 23 años cuando la presentó.

Sarmiza Bilcescu nació en Bucarest, capital de Rumania, el 27 de abril de 1867. Su papá, Dumitru Bilcescu, fue jefe de finanzas del príncipe rumano Barbu Stirbey, y su mamá, Georgia Bilcescu, era una feminista declarada. Ambos ejercieron gran influencia en el carácter y formación de Sarmiza. La criaron con una libertad poco usual para la época y le transmitieron su dedicación al trabajo, a la cultura y al estudio. En un contexto histórico en el que la mujer no significaba mucho socialmente, los padres de Sarmiza fueron quienes llevaron a su hija a París para que estudiara en la Facultad de Derecho. SARMIZA 02

El ingreso a esa facultad no fue fácil y fue el carácter de Sarmiza lo que le permitió conseguir su lugar en la academia. Por ser mujer había sido recibida con hostilidad por los profesores, alumnos y personal administrativo. El mismo decano, Edmond De Santerre, contó una de las anécdotas más conocidas de la vida de Sarmiza: “Tuvimos miedo de aceptarle la solicitud a la señorita Bilcescu porque pensábamos que íbamos a tener que hacer de guardia en las clases. Es más, después de haber sido aceptada, al portero de la facultad se le dio la contraorden de no dejarla pasar. Y ella se quejó ante los directores, diciendo que hasta un letrero en el edificio exigía ‘libertad, igualdad, fraternidad’”.

Después del primer año de estudios de Sarmiza, De Santerre habló ante todo el alumnado y profesores y exigió para Sarmiza el respeto que se había ganado con su conducta ejemplar. También agradeció a los estudiantes por haberla recibido como a una hermana. La declaración, según fuentes de la época, fue recibida con aplausos por todos los que estaban presentes.

Seis años después de haber ingresado en la Facultad de Derecho, Sarmiza presentó su tesis doctoral: “Sobre la condición jurídica de la madre”. Su trabajo mostraba todas las contradicciones y la ausencia de derechos para las mujeres, especialmente los de las madres. La tesis fue presentada el 12 de julio de 1890. Sarmiza tenía 23 años y esa tesis la convirtió en la primera mujer en el mundo en conseguir un doctorado en Derecho.

Luego de semejante logro, Sarmiza volvió a su país, Rumania, donde comenzó a ejercer la abogacía tras haber sido admitida en la asociación de abogados del condado de Ilfov (el distrito que rodea a Bucarest). Sin embargo le dedicó pocos años al ejercicio de la abogacía. En 1896 abandonó la profesión para dedicarse a defender el derecho al acceso a la educación de todos los niños de su país a través de becas. Puso especial énfasis en el ámbito rural, donde las condiciones de escolarización eran desiguales.

El interés por los campesinos fue algo que también le inculcaron sus padres. Aunque creció en una mansión en una zona rural, a pedido de su padre no había barreras entre su propiedad y las de los campesinos, quienes podían ir a la casa de la familia de Sarmiza a buscar ayuda o consejos cuando lo necesitaran. El padre de Sarmiza fue uno de los grandes impulsores de la democracia en su país y sostenía la idea de que el desarrollo político y rural de Rumania tenía que sentar raíces en la zona rural y no en la ciudad, y consideraba que Rumania se había construido gracias a las lágrimas y sangre de los campesinos, y que era allí a donde estaba la verdadera fortaleza.

Quienes conocieron a Sarmiza aseguraban que su lucha era una fusión de los intereses que habían movido a sus padres: el interés por los campesinos del papá y el feminismo de la mamá. Y en ese camino, en 1915, puso en marcha una campaña para ofrecerles educación alternativa y adicional a mujeres a las que por diferentes razones se les había negado el acceso a la educación superior. Esta lucha la llevó también a fundar, junto con otras mujeres feministas y defensoras de los derechos de las mujeres, la Sociedad Rumana de Señoritas.

Para ese momento, Sarmiza ya era viuda. Se había casado en 1897 con el ingeniero rumano y también educado en París, Constantin Alimănişteanu. Hasta su muerte, en 1911, Constantin apoyó las causas por las que luchaba su mujer y especialmente su interés por los derechos de los campesinos. De esa relación nació un hijo, Dimitru, que de adulto se convirtió en político y llegó a ser ministro de Finanzas de su país, siguiendo el camino de su abuelo. Dimitru murió en 1973.

Sarmiza es recordada no sólo como la primera mujer del mundo que obtuvo un doctorado en Derecho, sino también como una mujer que se valió del trabajo y de su personalidad fuerte para abrir caminos nuevos hacia la autonomía de la mujer. Murió el 26 de agosto de 1935 y los historiadores afirman que “dio una lección de coraje” y que su memoria debe ser un ejemplo para todas las mujeres rumanas y del mundo.