Jonas Salk, creador de la vacuna contra la polio

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Pudo ser millonario al inventar la vacuna eficaz contra la poliomelitis, pero decidió no patentarla y ayudar a los niños, principales afectados por este enfermedad. La vida y obra del médico norteamericano Jonas Salk.

Jonas Salk

Nació en Nueva York el 28 de octubre de 1914, se graduó en 1939 en la Escuela de Medicina de la Universidad de NYC y se incorporó como pasante en el Hospital Mt. Sinai. Fueron dos años de experiencia para luego pasar a la Universidad de Michigan, invitado por uno de sus maestros que le veía condiciones de investigador, Thomas Francis. Allí comenzó a trabajar arduamente con los diferentes tipos de vacunas en una época donde la poliomelitis azotaba al país. Dicen que trabajaba 16 horas por día, siete días a la semana, todo el año.

 

Jonas Salk“La frecuencia y el tamaño de las epidemias aumentaron en los años 40 y principios de los 50, el virus dejaba inválidos a más de 35 mil estadounidenses al año. Se convirtió en una de las enfermedades más temidas del país”, explicó el periodista David Oshinsky, autor del libro “Polio: An American Story”, ganador del premio Pulitzer.

En tanto, algunos de los testimonios de los sobrevivientes de esta dura enfermedad a principios y mediados del siglo XX, fueron recopilados en artículos periodísticos de diarios locales. Como Jan Nichols, quien recordó que “el año 1952 fue el peor hubo casi 58 mil casos diagnosticados”. Y Pamela Reed, quien perdió la movilidad de una pierna y recordó que “tuvo polio a los 10 meses de edad”.  Fueron muchos años de intentos científicos luchar contra una enfermedad que parecía no tener cura.

Jonas Salk

La lucha por encontrar la cura

En 1952, el virólogo inició una serie de experimentos preliminares para evaluar la seguridad de su vacuna. Sus primeros ensayos de seguridad contaron con docenas de niños en instituciones del área de Pittsburgh: el Hogar para Niños Inválidos D.T. Watson y la Escuela Polk.

Los hallazgos del ensayo demostraron que la vacuna estimulaba una alta respuesta de anticuerpos, lo que evidenciaba que podría tener cierto potencial para proteger a los niños contra la infección. “Fue lo más emocionante de mi vida”, recordó el especialista en virus ante semejante hallazgo.

Para marzo de 1954, el creador de la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil había probado que la vacuna era suficientemente segura a través de la inoculación experimental de más de 5 mil personas, entre ellas él mismo, su esposa y sus tres hijos.  Pero, como declaró su hijo en una nota radial, Peter señaló: “Mi padre era un científico muy cuidadoso, y trabajaba arduamente para comprender todos los problemas que conllevaba la creación de una vacuna. Cuando se puso de manifiesto que la presión para seguir adelante con un ensayo a gran escala era irresistible, se realizó un inmenso ensayo de campo a nivel nacional”. Y así, fue, ya que casi 2 millones de niños participaron en los ensayos de la vacuna anti-poliomielítica inyectable (VPI) de Jonas Salk.

El 12 de abril de 1955 la vacuna obtuvo la licencia de fabricación para su uso público y el país realizó la primera campaña masiva de vacunación. Dos años antes de su uso, en la población norteamericana había un promedio de infección de 45 mil casos al año. Para 1962, esta cifra cayó a 910 casos. En nuestro país, en 1956, el virus causó 3 mil muertos.

¿Por qué no la patentó?

Al dilema sobre la renuncia al patentamiento de la vacuna tras su creación lo que le ocasionó la pérdida de miles de dólares, Salk brindó una respuesta simple: “¿Quién es el dueño de la patente?, le consultaron. A lo que respondió: La gente, yo diría. No hay patente. ¿Acaso se puede patentar el sol?”, respondió en un programa de televisión. Tiempo después, la revista Forbes estimó que con esta medida el hubiera ganado alrededor de 7 mil millones de dólares.

 Avance de la vacuna y la creación del Instituto Salk

El legado fue seguido y acompañado por su colega Albert Sabin quien continúo con las investigaciones para combatir la poliomelitis para ir en busca de su cura definitiva. Por fin, en 1962, después de nueve años de investigaciones y pruebas de campo en la que participaron voluntarios de países tan diversos como la Unión Soviética, México y Holanda, la vacuna de la polio oral (VPO) de Sabin comenzó a administrarse en todo el mundo con el beneplácito de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Así, avanzando un paso más sobre la vacuna a través de inyecciones de Salk, se disponía de una vacuna segura y eficaz que ofrecía a los niños una protección fundamental frente a la poliomielitis por vía oral.

En 1988, los gobiernos presentaron la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis (IEMP) con la intención de relegarla a los libros de historia. Se trata de una alianza mundial integrada por gobiernos nacionales, la OMS, la Asociación Rotaria Internacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos y el UNICEF. Desde la su creación, los casos fueron disminuyendo en más del 99% a escala mundial. Se estimó que en los años cincuenta paralizaba cada día a mil niños.

La enfermedad fue erradicada de los EEUU en 1996, y hoy en día, la OMS tiene un plan de erradicación absoluta de la poliomelitis a nivel mundial para el 2018.  En 2010, sufrieron parálisis 1349 niños en todo el mundo, según estadísticas del organismo. En tanto, cada chico recibe, porque así lo exige el calendario de vacunación, la vacuna con polio oral (OPV) o Sabin a los 2, 4, 6 y 18 meses y al ingreso escolar. O la VPI recomendada para aquellos que por causas médicas no pueden recibir la Sabin oral.

El descubrimiento de la vacuna contra la polio y su éxito mundial no fue el fin de la carrera del marido de la psicóloga Donna Lindsey,  ya que continuó con su trabajo de investigación en inmunología y en sus últimos años trabajó arduamente para encontrar una vacuna contra el VIH-SIDA. Con el apoyo de la comunidad científica y académica fundó el Instituto de estudios biológicos que lleva su nombre, en la localidad de La Jolla, en la ciudad de San Diego en el estado de California. Dejando una huella siendo presidente hasta el 7 de marzo de 1962, falleció a los 80 años, el 23 de junio de 1995.