Fallo judicial hizo valer el derecho a la comunicación filial

La Justicia obligó a los padres de una niña a cumplir a rajatabla el régimen de vinculación con su hija. La decisión “se funda en elementales principios de derecho y tiene por fin impedir la disgregación del núcleo familiar”, argumentó.-

Con la adhesión de Argentina a diversos tratados internacionales sobre justicia de familia, como la Convención sobre los Derechos del niño, a los ciudadanos menores de edad que habitan el territorio nacional les asisten derechos específicos. En el artículo 9 de ese  se explica que los “Estados Partes deberán respetar el derecho del niño a mantener una comunicación adecuada con su progenitor no conviviente”. Así como en los artículos 652 y 55 de Código Civil y Comercial de la Nación (CPCCN) se expresa el “derecho y el deber de comunicación” de los padres.

En un fallo de primera instancia del Fuero civil, el juzgado había establecido, a la madre (ZF) y al padre (MPM) ya divorciados, un régimen de comunicación con su hija (JMZ) en acuerdo con la psicóloga y las letradas patrocinantes de la menor.

El convenio establecía que “la menor JMZ se comunicará con su progenitor de la siguiente manera: Los días lunes, miércoles y viernes en el horario de las 19:15, durante la primera semana, por vía de la mensajería Whatsapp”. A partir de la segunda semana, los mismos días y horarios por medio de la opción “videochat” de una red social. Dos de los días mencionados (a convenir) la comunicación se realizará en presencia de un acompañante terapéutico de la Institución Escrabel por el convenio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de becas gratuitas”.

En tanto, la magistrada de familia había dispuesto que la niña retomara su tratamiento psicológico individual a la mayor brevedad posible así como el seguimiento del mismo a cargo del servicio de psicología de la Cámara Civil con un informe cada dos meses.

La Sala H de la Cámara Civil entendió que ambos progenitores no cumplieron con el régimen de visitas o “comunicación acordado en primera instancia” así como concibió que “es inexistente” ese vínculo entre los padres y su hija. En el caso de la madre -que convive con JMZ- por su trabajo, y en el del padre porque se radicó en el municipio bonaerense de Lobería.

Los jueces José Fajre, Liliana Abreut de Begher y Claudio Kiper entendieron que el denominado “régimen de visitas se funda en elementales principios de derecho y tiene por fin impedir la disgregación del núcleo familiar”. Por este motivo, la cámara resolvió “a tenor de lo expuesto, y de que ninguno de los padres cumplió con la parte que le correspondía respecto del acuerdo celebrado en autos, y que se contó con una más que escasa colaboración por parte de la progenitora de JMZ, quien convive con ella, habrá de ser el tribunal quien redefina las medidas a observar para el logro del régimen de comunicación, hoy inexistente”.

A cumplir con la paternidad

En su sentencia de ocho hojas, los magistrados detallaron que debe reformularse el “régimen de revinculación de una menor con su padre no conviviente, que fuera incumplido por ambos progenitores bajo apercibimiento de multa dado que en el caso se encuentra en juego el derecho de la niña de vincularse con su padre”.

En esa línea, argumentaron que “el objeto es que el lazo biológico y lo formal del emplazamiento que significa el vínculo se traduzca en la vida real, es decir, que sea efectivo y eficaz, para lo cual debe procurarse el mayor acercamiento entre ambos”, y que el interés superior del niño se constituye como principio que rige la responsabilidad parental (art. 639 C. C. y C.)”.

En detalle, los camaristas resolvieron “exhortaron severamente” a los padres a “dar estricto y debido cumplimiento de lo que se decide”. A saber: por un lado, la “señora Z” (madre) deberá acreditar que su hija ha retomado su tratamiento psicológico y hacer saber al juzgado cada dos meses su evolución. Sumado a que deberá demostrar el inicio de su “terapia individual”. En ambos casos bajo apercibimiento de la aplicación de una multa de tres mil pesos.

En tanto, la Sala H Civil ordenó al “señor M.” (padre)  que preste la “mayor colaboración” para lograr el objetivo derestablecer el régimen de comunicación con su hija” para lo que deberá realizar entrevistas de orientación a padres y una terapia individual, también bajo apercibimiento de una multa de tres mil pesos. Y como último punto del fallo, el tribunal evaluará “que ambos progenitores se encuentren en condiciones para ello y por el bien de la niña, se propenderá a que lleven a cabo un plan de parentalidad”. ¿Qué significa?

El artículo 655 del C.P.C.C.N. define que este plan debe procurar que los progenitores le den “participación” a  los hijos y que puede ser modificado en función de las necesidades del grupo familiar en sus diferentes etapas. En tanto, especifica cuatro condiciones claves: el lugar y el tiempo en que el hijo permanece con cada progenitor, responsabilidades que cada uno asume, régimen de vacaciones, días festivos y otras fechas significativas, y el régimen de relación y comunicación con el hijo cuando éste reside con el otro progenitor.

El fallo completo aquí.