Abrieron un restaurante como alternativa al encierro

El proyecto tiene lugar en una cárcel de mujeres colombiana. Las internas atienden el emprendimiento más una huerta que provee algunos de los alimentos. Las ganancias se invierten para mejorar su condición actual.

Una huerta autogestionada, recetas costeñas y hábiles cocineras y meseras confluyen en un restaurante de Colombia que, en un solo día, facturó más de doce veces el salario mínimo mensual de ese país. Su particularidad: está situado dentro de una cárcel de mujeres y es atendido por las reclusas.

El centro gastronómico llamado Interno queda en la Cárcel Distrital de Mujeres de San Diego, en el centro histórico de Cartagena, y fue inaugurado en diciembre pasado.

La idea tiene origen en Milán, Italia, donde hace un año y medio funciona InGalera, un restaurant en la cárcel de hombres. Tras conocer esa experiencia, Johana Bahamón, gestora y directora de Interno, presentó la propuesta que se puso en marcha a los cuatro meses.

Para montar el sitio, se contó con la financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con la colaboración de reconocidos chefs colombianos que capacitaron a las internas y les donaron sus recetas.

Foto: Restaurante Interno
Interno Restaurante II

Entre cocineras y mozas, trabajan unas 25 mujeres para quienes la experiencia representa “una segunda oportunidad”. Con el emprendimiento no sólo mejoran su condición en la prisión, sino que adquieren conocimientos que les facilitarán la inserción laboral en el futuro

Es justamente el potencial resocializador del proyecto, lo que más rescatan las reclusas participantes. También mencionan el entrenamiento que recibieron sobre los procesos alimenticios y de cultivo y la bonificación que obtienen por su labor, la cual se usa, entre otras cosas, para mejorar las condiciones de reclusión, que llegan al hacinamiento. Además, la cantidad de días que trabajan en el restaurante es equivalente al tiempo que se les rebaja la condena.

Según Luz Adriana Díaz, entrenadora de las internas y administradora del espacio gastronómico, el programa sacó a las mujeres de una rutina improductiva basada sólo en comer y dormir para pasar a ser “mujeres productivas que aplican sus conocimientos”. Incluso, enfatizó, desde la apertura de Interno, bajó la violencia en la prisión en un 50 por ciento y se vive un clima mucho más alegre.

Hasta ahora los ingresos han superado toda expectativa: sólo en un día de enero -durante el Festival Cartagena- se presentaron más de cien comensales, cada uno de los cuales pagó por un menú completo cercano a los treinta dólares

Foto: Restaurante Interno
Interno Restaurante III

Las comidas son típicas de la región y están preparadas con vegetales y frutas de la huerta que también tienen en la cárcel y construyeron las internas con sus propias manos. Por las mesas se ven diversos platos como la pesca del día con vegetales, la “posta cartagenera con arroz con coco” y las “carimañolas de queso y carne”.

Dado el éxito de Interno, la directora Johana Bahamón ya piensa en abrir un restaurante Externo, para las mujeres que quedan en libertad y deseen continuar en el proyecto.