¿Qué hacer ante la difusión de datos no deseados en la web? Los buscadores son eximidos de responsabilidad, pero en algunos casos sí son obligados a quitar contenidos perjudiciales. Dos nuevos casos fijan jurisprudencia.

La discusión sobre las obligaciones de los buscadores de internet con respecto a los derechos de terceros ya reconoce varios años. Últimamente, sentencias de la Cámara Civil y Comercial suscribieron la dirección adoptada en 2014 por la Corte Suprema que marcó una línea.

“Responsabilizar a los ‘buscadores’ por contenidos que no han creado, equivaldría a sancionar a la biblioteca que, a través de sus ficheros y catálogos, ha permitido la localización de un libro de contenido dañino, so pretexto que habría ‘facilitado’ el daño”, explicaron los jueces en aquella sentencia.

Esto lo explican así porque el máximo tribunal del país considera que la conducta de los buscadores “consiste en una simple recopilación automática de vistas en miniatura que solo tiene por finalidad permitir los usuarios acceder a las páginas de Internet que contienen las imágenes originales” y por eso “no puede exigirse al buscador” que supla la función de la autoridad competente ni menos aún la de los jueces”.

Concretamente, lo que se afirma qes que los buscadores están obligados a bajar el material que indexan si perjudica al interesado, aunque no a resarcirlo por la divulgación de contenidos.

Esta semana y casi simultáneamente, las resoluciones de la Sala II de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal sobre dos demandas iniciadas por periodistas argentinas contra las multinacionales Google y Yahoo! terminaron en revés para quienes reclamaban una compensación por el daño público que les habría causado la proliferación sin autorización de datos.

En el primer caso, Romina Rondinone -comunicadora especializada en ‘running’, carreras de aventura y yoga- exigió un resarcimiento porque su nombre aparecía en referencias a páginas de oferta sexual, mientras que, en el segundo, su colega del espectáculo Marina Calabró fue también contra otra ‘punto com’ afincada en Silicon Valley: Facebook. Su demanda fue por la filtración de imágenes íntimas.

Los jueces María Najurieta, Ricardo Recondo y Alfredo Gusman rechazaron el amparo de Rondinone argumentando que la periodista “no realizó reclamo extrajudicial alguno” con el cual los motores de búsqueda hubieran podido quitar publicaciones “específicas” y “reparar” el daño. Como eso se cumplimenta recién “al ser notificados de que un sitio específico genera perjuicio para la actora”, la demanda carecería de procedencia.

En el caso de Calabró, la misma sala (esta vez con las firmas de Najurieta, Recondo y Francisco de las Carreras) volvió con el argumento de que es la periodista la que -antes de presentarse en la Justicia- debe informar cuáles eran las páginas indexadas: “Sólo es razonable una medida precautoria que garantice los derechos personalísimos de la actora sin bloquear resultados del buscador que no sean susceptibles de afectar esos derechos”, explicaron los juristas.