Una cartografía de delitos sexuales trazada a partir de las condenas

La publicación es el resultado del trabajo de la unidad especializada en agresiones a la integridad sexual desde que fue creada. La investigación se basa en los expedientes judiciales que llegaron a condena, traza una radiografía sobre los agresores, las víctimas y los sitios de los ataques de los últimos años.

El informe versa sobre las personas condenadas por diferentes tipos de delitos contra la integridad sexual desde que se creó la Unidad Fiscal de Ejecución Penal (UFEP), es decir, se trata de un relevamiento de los “ofensores sexuales” que se encuentran cumpliendo una pena privativa de la libertad o en suspenso.

Del universo analizado, 2924 personas detenidas y 3867 penadas pero en suspenso, más de la mitad de los primeros “cometieron el delito de violación”, calificado por el Código Penal (artículo 119) como “abuso sexual con acceso carnal”, cuya sanción oscila entre los seis y quince años de prisión.

En el caso de los condenados a penas en suspenso, puede verse que “aumenta exponencialmente el porcentaje de condenados por abuso sexual simple”, que representa al 88 por ciento de los delitos.

De allí surge que hay 4 mil causas con condena de este tipo de delitos (que incluyen el abuso sexual simple y el gravemente ultrajante, el estupro, el abuso con acceso carnal, el rapto, las exhibiciones obscenas, el proxenetismo y la corrupción de menores.), 4 mil condenas en suspenso, más 6 mil suspensiones de juicio a prueba. Aparte, hay más de 3800 personas con penas en suspenso, es decir que no están presos.

El delito por el cual hubo mayores condenas judiciales fue EL DE violación: más de la mitad de los sentenciados tiene prisión de efectivo cumplimiento (52,5 por ciento).

En tanto, el 43 por ciento de los delitos denunciados fueron tipificados por los tribunales como “agravantes de la figura básica”. Ya sea porque el abuso haya sido cometido por dos o más personas, con armas o por personal perteneciente a las fuerzas policiales o de seguridad.

La recopilación de causas judiciales se realizó en tribunales orales, juzgados correccionales, juzgados de menores y tribunales en lo penal económico, que tienen jurisdicción en la Capital Federal.

El relevamiento -compendiado en un informe de 42 páginas- arrojó que en el 62 por ciento de los casos la denuncia se realizó durante la primera semana luego de ocurridos los hechos, en tanto, el resto fue después de los cinco años.

Alto índice de “condenas gravosas”

En el caso de quienes no gozan de su libertad, el informe destaca que casi la mitad cuenta con “condenas gravosas”: De un total de 293 acusados, el 47 por ciento tiene penas mayores a 15 años de cárcel, mientras que sólo el 13 por ciento conforma el conjunto de lo que no superan los 60 meses.

En el caso de las “penas en suspenso”, de una torta de 156, el 54 por ciento cumple el máximo período de reclusión: 3 años. Hay que aclarar que hay figuras penales que agravan la pena para los violadores hasta los veinte años de cárcel.

Con respecto a la condición reincidental de los agresores, el informe muestra que la mayoría de los condenados (seis de cada diez) es “primario”, esto quiere decir que es “la primera oportunidad” como ofensor sexual.

Con todo, la UFEP especificó que un 13 por ciento de los abusadores son “reiterantes especiales”, es decir, cometieron varios hechos pero no fue considerado técnicamente reincidente por la Justicia.

Perfiles de agresor y víctimas

La mitad de los atacantes encarcelados comparten la franja etaria que comprende los 26 a 40 años al momento de la comisión del primer delito sexual, mientras que el 18 por ciento llegaba entonces a los 25 años y el tercio restante agredió a su víctima con 41 a 65 años. También fue un 30 por ciento del universo relevado el que evidenció haber completado el nivel educativo obligatorio, mientras que uno de cada diez condenados realizó estudios terciarios o universitarios. Un alto porcentual de detenidos tenía empleo estable al momento del ataque.

En cuanto a las víctimas de abusos sexuales, un dato que consideraron “sumamente alarmante” desde la unidad fiscal es el “elevado número de víctimas menores de edad”. En particular, el universo más vulnerable a estos graves delitos, son los “niños y niñas de menos de 13 años”, un dato que si se vincula a que más de la mitad de los condenados (53 por ciento) abusaron de sus propios hijos, hijas, hijastros o hijastras, pinta un panorama ensombrecido.

En consonancia con el sentido común instalado, el trabajo arroja que la mayor cantidad de conductas delictivas contra la integridad sexual -sólo los de carácter no intrafamiliar- tuvo lugar en la vía pública, representado en los 115 casos relevados, y los lugares comunes listados fueron las vías férreas, construcciones cerradas o abandonadas, espacios y otros transportes públicos.

Mientras que se cometieron en el domicilio de las víctimas 75 de los abusos, otros 74 en el marco de robos, en el domicilio o trabajo del condenado 54 y 9 en instituciones educativas a las que concurren menores de edad.