Recuerdos poco precisos sobre la detención de Telleldín

Tres exfuncionarios del Servicio Penitenciario Federal declararon en el juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA y si bien sus testimonios fueron muy breves, realizaron pequeños aportes sobre el lugar donde estuvo detenido Carlos Telleldín.

Juan Alberto Cid -quien se retiró del Servicio Penitenciario Federal tras haber sido director del organismo- fue el primero en declarar. En 1995, según recordó, trabajó durante cuatro meses en la Cárcel de Devoto a cargo de la división Seguridad Interna.

Allí, en el pabellón 49 bis estuvo alojado Carlos Telleldín, último poseedor conocido del motor de la Trafic que habría explotado en la AMIA.

“En la unidad en la que estaba Telleldín los celadores eran del Servicio de Inteligencia (del SPF)”, contó sin mucho detalle cuando fue interrogado por las querellas y el Tribunal. Y, a pesar de tener un cargo jerárquico de importancia, aclaró que esos agentes no respondían a él sino al departamento de Inteligencia que era externo.

También dijo no recordar específicamente si Telleldín estaba alojado solo, si recibía visitas de funcionarios y si todo eso quedaba debidamente registrado. “Era común que se hicieran recorridas de los jueces de la Cámara Federal pero no sé si alguien se vio con Telleldín”, aclaró justificando que no estuvo mucho tiempo en el penal.

Quien lo siguió en ese mismo puesto fue Enrique Mauregui, quien declaró después y añadió que Telleldín estaba aislado y solo en la celda porque su vida corría peligro.

Además, confirmó que personal de Inteligencia del SPF estaba a cargo de la seguridad del detenido y que elaboraban informes que enviaban tanto al director de la unidad 2 del penal como a sus superiores del sector Inteligencia.

Esto mismo lo confirmó luego Mario Moreno, quien entre mayo de 1995 y noviembre 1996 se desempeñó como director de la unidad 2 de Devoto.

En el relato más extenso de la jornada, Moreno, recordó que Telleldín estaba custodiado por agentes de la “unidad 50”, que eran de Inteligencia. Confirmó así la versión de Mauregui en contradicción a los dichos de Cid respecto a que no le llegaba información de Inteligencia.

Sobre las visitas de funcionarios y abogados, Moreno dijo que vio varias veces a la camarista María Luisa Riva Aramayo, quien iba al penal acompañada por sus secretarios pero no recordó si visitó específicamente a Carlos Telleldín.

Según la acusación, efectivamente se realizó una reunión entre la camarista y el detenido, la cual -se cree- fue el comienzo de la negociación por la declaración falsa de Telleldín que desembocó en el pago de 400.000 dólares y la imputación de los policías bonaerenses por el atentado.