Alan Romero, estudiante becado

“Quiero recibirme para devolver toda la ayuda que me dieron”

El estudio como forma de superación y esfuerzo cotidiano llevó a este joven del Barrio 31 a terminar la escuela secundaria. Y fue por más sueños, empezó a estudiar psicología y ansía trabajar de su vocación cuando se reciba.

Alan nació hace 22 años en el Barrio Güemes del Barrio 31 de Retiro. Su padre es feriante y su mamá trabaja de maestranza por horas. Es el menor de cuatro hermanos, el primero en terminar el colegio secundario y en asistir a una universidad. Es el orgullo de toda su familia y amigos. Espera devolver todo lo que le dieron desde el programa Conbeca de la Asociación Conciencia (http://conciencia.org/portfolio/conbeca/ ) que ayuda a terminar sus estudios a más de 500 jóvenes a lo largo del país, desde La Quiaca hasta Bariloche. Recibe una beca económica y acompañamiento personalizado de guías voluntarios.

-¿Cómo el primer contacto con los Concienciavoluntarios de la asociación?

-En 2010, repetí el año escolar. No estaba comprometido. Por la separación de mis viejos, decidí cambiarme de escuela. Me fui al Sarmiento, y ahí vinieron a contarnos de la beca. Me interesó que nos preguntaran sobre nuestros objetivos en la vida, qué íbamos a hacer en cinco años, y cuál era mi sueño y mi vocación. Y ahí les creí porque me dijeron que sino los teníamos, ellos nos iban a ayudar a encontrarlos.

-¿Cuál fue la primera ayuda que te dieron?

-Al principio no estaba comprometido, tenía 16 años, mi mamá me fue a buscar al colegio y llegamos tarde a la charla de Conciencia donde me esperaba mi guía. Yo me había olvidado. Nos explicaron todo el programa, donde tendríamos un tutor cada uno que nos iba a hacer un seguimiento con las materias o los útiles que necesitábamos.

 -¿Cómo fue empezar de cero y decidir terminar la escuela?

-Fui generando un vínculo con mi tutor Narciso, que me aconsejaba sobre las materias pero también sobre cómo estaba en mi vida familiar. De a poco, él me fue inculcando la importancia de recibirme y de tener el título analítico del secundario en mis manos. Me dijo que me tenía que poner las pilas. Yo estaba en la edad del pavo. No estaba comprometido con el colegio ni con nada. Tampoco con la posibilidad de estudiar porque en mi escuela ni en el barrio se escuchaba la palabra facultad.

-¿Cómo transmitís tu experiencia en el barrio?Conciencia

-La cuento y están muy contentos. Allí no hay mucha cultura del estudio, no está inculcado el hecho de terminar el colegio y ponerse a estudiar una carrera. A mis amigos o a mis hermanos siempre les digo que tienen que exprimir todas las oportunidades que hay en este país. Les hablo siempre, los impulso a que terminen el colegio, aunque todavía no pude convencer a ninguno. Es algo constante hablarle a mis amigos pero al otro día ya se olvidan.

 El orgullo de la familia

Más allá de haber obtenido el título secundario en el Colegio 2 DE 1º “Domingo F. Sarmiento”, Alan no se quedó estancado y fue por más sueños. Decidió estudiar una carrera universitaria. Está en el segundo año de psicología en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

“Todos mis hermanos trabajan de diferentes oficios y están muy contentos con mi carrera. Mi papá es feriante y mi mamá trabaja de maestranza por hora”, resume a su familia que cada día le transmite su apoyo en sus objetivos. Hoy, es un ejemplo del programa Conbeca y está becado por la ONG San Lucas que lo ayuda en los estudios universitarios.

 -¿Qué valores ves vos en tus viejos?

-Veo la cultura del trabajo. Su perseverancia en conservar lo que cada uno tiene y cómo se la rebuscan en un barrio difícil como el que vivimos.

La facultad, el trabajo y su novia

Alan también trabaja en la feria igual que su padre. “Me levantó tipo 9. Voy a andar en bicicleta porque me encanta. Cuando vuelvo estoy con mi familia, ayudo a mis sobrinos con la tarea y preparo las materias del día”, resume.

Pese a que tiene gustos como el fútbol, la bicicleta y la natación sincera que hoy no encuentra “horarios para practicarlos” por dedicar el tiempo a estudiar y trabajar. Vende en la feria de Retiro “lo que se puede, según la época”, y también explica que fue su novia la que lo impulsó a empezar una carrera universitaria.

“Mi novia es un motor de lo que significa para mí la palabra facultad. En quinto año, estábamos hablando en una plaza del barrio, y ella me preguntó qué quería ser el día de mañana. Yo le respondí que quería estudiar psicología. Yo tenía la idea de estudiar, pero no la voluntad para hacerlo. Y hubo una frase que me marcó. Ella me dijo ¿y por qué no estudias? Yo pagaría porque seas mi psicólogo. Y ahí me convenció,  me compró, y le di para adelante”, resumió el joven universitario que un año después logró cumplir el sueño de su novia, que también fue becada para cursar la carrera de Derecho en la UADE.

-¿Cuál es tu objetivo este año?

Tengo 11 materias aprobadas, y espero seguir así con un promedio de 6 o 7 para seguir con la beca hasta el final de la carrera. Espero conseguir trabajo aunque me la estoy rebuscando ahí en la feria. Es mi álbum de figuritas y cada materia es una figurita, y quiero llenar el álbum.

-¿Qué significa para vos el programa Conbeca?

-Son mis madrinas. Alguien me quiere hacer algo, y ellas están firmes. Siempre voy a estar con ellas y creo que el día de mañana (NdR: se emociona al decirlo) cuando me reciba voy a retribuir todo lo que me dieron. Voy a ser guía para compartir con otros chicos todo lo que me dieron a mí. Pase por ese lugar y no estaba motivado. Y sé cómo motivarlos para que tengan sueños y puedan cumplirlos.