Manuel Díaz Ferreiro, integrante de Proyecto Procer

“Teníamos ganas de hacer un proyecto con un fin social”

Este ingeniero en Computación y otros tres amigos crearon un dispositivo de lectura auditiva que convierte el texto impreso a voz. Está pensado para personas ciegas y con discapacidad visual.

“Un dispositivo portátil de lectura auditiva que lo que hace es convertir el texto escrito en voz”. Así sintetiza el ingeniero en Computación Manuel Díaz Ferreiro lo que es proyecto Procer. En 2013, Díaz Ferreiro, junto con otros tres amigos y estudiantes, se juntaron en un bar de la facultad de Córdoba con una pregunta: “¿Cómo hacían las personas con discapacidad visual para estudiar?”

Junto a él estaban Julián Guerrero, José Ribodino y Mariano Lescano, y entre los cuatro elaboraron el dispositivo de tecnología inclusiva que sirve para  personas ciegas, disminuidos visuales y disléxicos. “Nos pusimos en contacto con las organizaciones y con varios usuarios para ver si la idea servía. Nos fueron realimentando con ideas diferentes”, cuenta Díaz Ferreiro, que destaca también que al “ser producto de la educación pública” tenían ganas de “hacer un proyecto con un fin social”.

El dispositivo convierte a voz, en el instante, cualquier tipo de texto impreso, sea un libro, un diario o un apunte y hasta un menú de un restaurante o un folleto.

Se puede escanear la imagen, enchufar un pen drive que busca los archivos de texto o usar la cámara de fotos. Luego del escaneo se produce la “lectura” y se escucha el texto en voz. Utiliza lo que técnicamente se conoce como un reconocimiento óptico de caracteres.

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Procer permite, entre otras cosas, generar resúmenes del texto procesado, desplazarse por párrafo, oración, deletrear palabras, almacenar documentos en la memoria interna, exportarlos en formato audio, reconocer la denominación de billetes.

Financiamiento compartido

El proyecto tuvo un financiamiento compartido que se basó en una preventa del propio producto, sumado al apoyo de la Secretaria de Políticas Universitarias de la Universidad Nacional de Córdoba. También con aportes del Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (FonSoft) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

“Lo que estaría bueno es que se generen canales y carriles para que se puedan unificar proyectos inclusivos que le pueden mejorar la calidad de vida a muchísimas personas”, dice Díaz Ferreiro sobre las tecnologías inclusivas. Y agrega que “lo importante es que hay mucha iniciativa”, aunque aclara que “es un circuito complicado para ser autosustentable”.

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Actualmente en Argentina existen alrededor de dos millones de personas con disminución visual y cuatro millones que padecen cierto grado de dislexia.

Dispositivos como Procer “tienen que ver con las personas que necesitan soluciones concretas”, cuenta el ingeniero.

Hoy en día en Procer están trabajando en la versión 2.0 del dispositivo, así como en otro destinado a chicos con dislexia. “El objetivo es hacer una empresa de tecnología inclusiva que brinde distintas soluciones y desarrollar otros dispositivos”, concluye Díaz Ferreiro.