Prorrogan por dos años el programa de desarme voluntario

A través de un proyecto de ley, el Senado habilitó la ampliación del plazo del plan que permite que los ciudadanos entreguen armas y municiones al Estado. Sólo en el último semestre de este año se recepcionaron 10 mil armas.

En la Argentina rige el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego que, a través de la ley 26216, impulsa el desarme -voluntario y anónimo- en todo el país a cambio de un incentivo monetario. Implementado por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), organismo que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, el programa dispone de puestos de recepción, en los que armas y municiones son inutilizadas para luego ser destruidas y reconvertidas en acero.

La eficacia de la propuesta de desarme -de hecho, el Estado argentino fue premiado internacionalmente por la ONU- ha derivado en que el Senado de la Nación sancionara la ley que prorroga la vigencia del programa hasta el 31 de diciembre de 2019.

“La extensión de la vigencia del programa es una excelente noticia, porque es muy bueno el desarme civil: que la gente tenga una posibilidad rápida, fácil y anónima de sacarse de encima un arma, sabiendo todos los problemas que puede acarrear tener un arma”, afirmó Federico Sottile, director nacional de Planificación Estratégica de la ANMAC.

“No siempre es fácil desprenderse de un arma, que por ahí alguien heredó o encontró en la casa de un familiar, pero está la opción de recurrir a la ANMaC: no tengo que dar explicaciones, no presento mis datos y encima recibo un incentivo económico por haberme tomado el trabajo de acercarme hasta los puntos de recepción”, agregó Sottile. También es muy importante, señaló, el caudal de municiones recepcionadas, porque “en definitiva, lo que mata es la munición”.

Diez mil menos

Los números que presenta el programa son alentadores: más de 10.000 armas fueron cedidas en forma anónima y voluntaria por la sociedad en el período que va desde julio hasta diciembre de este año.

Según estadísticas oficiales, desde 2007 a la fecha se recibieron más de 175.000 armas por el plan de desarme voluntario, El programa apunta a reducir la circulación de armas en el ámbito de la sociedad civil, así como también tomar medidas de prevención en relación a la violencia armada.

El procedimiento es sencillo: a cambio del arma cedida se obtiene un incentivo monetario, que puede alcanzar la cifra tope de tres mil pesos. Las armas se inutilizan en el momento de su cesión con una prensa hidráulica, y luego se destruyen en un horno de alta temperatura.

Este plan de ANMaC tiene por objetivo plasmar una política preventiva que reduzca los riesgos de las armas de fuego tanto en conflictos interpersonales, violencia doméstica y accidentes, y se encuadra en la política de desarme a nivel nacional inscripta en el Plan de Restricción de Armas de Fuego que integra los 100 objetivos de gestión del Gobierno nacional.

Las nuevas tecnologías propician la transparencia de los mecanismos de control, de modo que mediante un sistema digitalizado se garantiza la legitimidad en los pagos de incentivos. Ingresando al sistema, es posible auditar en tiempo real, qué arma se entrega, en qué lugar y cuál es el monto del incentivo percibido por su cesión. De esta manera, es viable monitorear aquellas armas que tienen pedido de secuestro, las cuales pasan a estar a disposición de la Justicia.

Adiós a las armas

Una vez inutilizadas en los distintos puntos de recepción, las armas son provisoriamente almacenadas en el Banco Nacional de Materiales Controlados (Banmac), para más tarde ser trasladadas a hornos de fundición en donde se las transforma en chatarra ferrosa, que es luego utilizada como materia prima para la elaboración del acero.

Dirigida por Natalia Gambaro, la ANMaC también cumple una función de carácter formativo, al dictar talleres de prevención y concientización, que están orientados a jóvenes y docentes en distintos puntos del país.

Uno de los objetivos de los encuentros es el de erradicar la idea ampliamente difundida de  que la tenencia de armas en hogares es un recurso de protección y no el verdadero riesgo que implica que estén al alcance de personas no capacitadas para su uso. Los talleres son dictados por el equipo de Prevención Ciudadana de la ANMaC.