Para visibilizar el respeto por los miembros de ese colectivo radicados en el país, el Poder Ejecutivo asignó a la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural la tarea de promover su reconocimiento, justicia y desarrollo.

La comunidad afrodescendiente en Argentina cuenta desde esta semana con un ente oficial que coordinará las acciones vinculadas a promover sus desarrollo, respeto legal y reconocimiento, acorde a objetivos trazados por las Naciones Unidas para el decenio 2015/2024.

A través del decreto 658/2017, el Poder Ejecutivo designó para ello a la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

El Decenio Internacional de los Afrodescendientes comprende entre el 1° de enero de 2015 y el 31 de diciembre de 2024. Desde esta semana y hasta entonces, la Secretaría tendrá a su cargo la elaboración de un programa nacional para trabajar sobre reconocimiento, justicia y desarrollo de esa cultura en el país, en coordinación con ONU y OEA.

La Asamblea General de la ONU marcó la necesidad de fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de las personas de ascendencia africana, y su plena e igualitaria participación en todos los aspectos de la sociedad.

Según proclamara la Asamblea General, el Decenio tiene por objetivos específicos promover respeto, protección y realización de todos los afrodescendientes en América; mayor conocimiento de su diversidad; aprobar y fortalecer marcos jurídicos nacionales, regionales e internacionales de conformidad con la Declaración y el Programa de Acción de Durban y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, y asegurar su aplicación plena y efectiva.

En los considerandos del decreto nacional, se reafirma que el reconocimiento a que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, tienen la capacidad de contribuir de manera constructiva al desarrollo y bienestar de la sociedad.

Y pone de relieve que, a pesar de la labor llevada a cabo para prohibir la discriminación y la segregación y promover el goce pleno de los derechos económicos, sociales y culturales, así como de los derechos civiles y políticos, millones de seres humanos siguen siendo víctimas del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y formas conexas de intolerancia, algunas de las cuales adoptan formas violentas.