Procesos exprés: qué es un juicio abreviado y cómo funciona

Para evitar que la maquinaria judicial funcione de forma excesiva, la Justicia Penal prevé algunos mecanismos para que algunos delitos sean tratados con velocidad y evitando las dilaciones de un trámite regular.

En marzo de este año, el juez de Garantías 1 de la ciudad de Gualeguaychú, en Entre Ríos, tardó solo 36 horas en condenar al autor de un robo a mano armada gracias a la aplicación de un juicio abreviado. No se utilizaron los canales tradicionales: no se llevaron a cabo las audiencias contempladas en el procedimiento regular, por ejemplo; pero hubo, en cambio, un acuerdo entre las partes para que la situación se resuelva con esa velocidad.

Este tipo de procesos surgieron como posibilidad ante casos en los que los delitos cometidos, además de no ser graves, cuentan con el reconocimiento de la culpabilidad de parte de los acusados. Con esta voluntad expresa, víctimas y victimarios avanzan en una solución que evita que toda la maquinaria judicial se ponga a andar. Este tipo de juicios brinda un gran ahorro de recursos.

Hay, sin embargo, críticas tanto jurisprudenciales (es decir, expresadas en fallos de diferentes jueces y tribunales) y doctrinarias porque, a cambio de la admisión del delito de parte del culpable, se “negocia” una pena. Pero estos señalamientos no evitaron que este método se utilice en todo el país.

En el Código Procesal Penal de la Nación -el cuerpo normativo que indica cómo se debe desarrollar un proceso de ese fuero- están expresadas las condiciones en las cuales se puede dar un juicio abreviado en su artículo 431 bis. Allí se establece, entre otras cosas, que la aplicación de este procedimiento se puede dar en casos donde las penas contemplen menos de seis años de prisión. La solicitud puede ser realizada por los fiscales en los que haya recalado el caso.

La solicitud de juicio abreviado puede, sin embargo, ser rechazada por los jueces o tribunales que se encarguen de revisarla. Esta posibilidad también está contemplada en el artículo 431 bis, así como el hecho de que no se podrá imponer una pena superior a la solicitada por el fiscal en el caso de que se utilice este proceso.

Los juicios abreviados en los hechos

Casos como el del juez de Entre Ríos se replican en todo el territorio nacional: a pesar de las críticas, una buena parte de los integrantes del mundo del Derecho, como abogados, jueces y fiscales, coinciden en que esta herramienta permite reducir la litigosidad y el uso de recursos judiciales.

En febrero de 2014 Alberto Fleming, integrante de la Sala III del Tribunal de Juicio de Salta condenó, en un proceso abreviado, a dos años de prisión efectiva a un hombre que robó parte del tendido de cables de luz de una localidad provincial. Había sido atrapado cometiendo el delito, por lo que no había discusión al respecto.

En enero de 2013, los jueces Luis Kamada y Antonio Llermanos, integrantes de un Tribunal Penal de Jujuy, decidieron condenar a un hombre que se robó una moto, tras un descuido de la dueña del vehículo que había dejado las llaves puestas en contacto. La pena establecida fue de un año de prisión efectiva, y la decisión de ir a un juicio abreviado se dio gracias al acuerdo de las partes, minutos antes de que se celebre la audiencia.