Unidad Penitenciaria Nº 23 de Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires.

Aunque uno de los tres jueces de la Cámara en lo Penal, Contravencional y de Faltas porteña consideró que la víctima no “probó” las amenazas que denunció, dos de sus colegas torcieron la balanza hacia el reconocimiento del “contexto de violencia” de género. El caso muestra un cambio en la perspectiva judicial en favor de las víctimas de violencia de género.

La Justicia de la Ciudad de Buenos Aires confirmó una condena de seis meses de prisión efectiva a un hombre que amenazó por teléfono a su ex mujer. Los jueces de la Cámara en lo Penal, Contravencional y de Faltas (PCyF) porteña tuvieron en cuenta el “contexto de violencia” sexista que creaba el agresor y ordenaron a la Casa de la Mujer que intervenga para brindar a la víctima atención integral.

Según consta en el expediente, desde 2012 el hombre condenado agredió física y mentalmente a la denunciante, incluso mientras estaba embarazada. Durante años, ella tuvo que ser protegida por una medida judicial de restricción y aprovisionada con un botón antipánico. Cuando se detectó que seguía acosándola, se dictó su arresto domiciliario y la aplicación de la tobillera electrónica.

“Me las vas a pagar, voy a terminar lo que ustedes empezaron, la van a pagar vos y B”, se escuchó del otro lado del teléfono en mayo de 2015. Era una nueva amenaza del agresor que implicaba a la víctima y su hermano, menor de edad. El juzgado PCyF N° 16, entonces, condenó al hombre a seis meses de prisión efectiva. La defensa del agresor apeló y el expediente llegó a la sala III de la Cámara.

Allí por mayoría los jueces confirmaron la prisión efectiva. “Las circunstancias mencionadas dan cuenta de que la amenaza objeto de la condena que se revisa no constituyó un hecho aislado, sino que se inscribe dentro de un contexto de violencia de larga data y, por ello, el análisis del caso no puede prescindir de tal circunstancia”, explicaron los jueces Marta Paz y Jorge Atilio Franza.

Y continúan los jueces: “el hecho imputado refiere a amenazas entre quienes constituyeron una pareja, ahora separada, con un hijo en común que a esa fecha era menor de cuatro años, o sea que existe el elemento de vínculo que define lo que encuadra en violencia interpersonal y que, más genéricamente, se inserta en el contexto de la violencia doméstica”.

Cabe aclarar que el tercer juez que integra la sala, Sergio Delgado, votó en disidencia pues entendió que en el fallo de primera instancia se consideró “acreditada una conducta (haber realizado amenazas telefónicamente) que no ha sido probada en el debate”, y por eso, desde la perspectiva del juez, “la duda subsistente luego del juicio debe favorecer al imputado”.

Más allá de este voto en minoría, la sentencia confirma la prisión efectiva y a su vez ordenó dar intervención “a alguna institución u organización especializada en cuestiones de género”. En ese sentido, dispusieron dar intervención a la “Casa de la Mujer” porteña para que por intermedio del “Programa de Prevención y Asistencia a la Violencia de Género” se le brinde “atención integral”.

La sentencia fue dictada en línea con la Convención Belém do Pará que “impone abordar desde una perspectiva diferente el análisis de las causas que involucran cuestiones de género”.