Lo prometido es premio: qué pasa con los falsos sorteos

Existen numerosos casos de concursos que prometen ciertas recompensas por participar, como autos, casos, premios monetarios, que más tarde no son reconocidos por sus organizadores. ¿Qué ocurre cuando se dan estas situaciones?

Recientemente trascendió el caso de un hombre de la localidad de Ceres, Santa Fe, quien denunció que en una cena ganó un automóvil 0 km y al retirarlo le quisieron dar uno de juguete.

El insólito episodio ocurrió durante un evento por los diez años de una agencia de autos. “Toda la noche el locutor dijo que uno de los presentes se iba a ir de la fiesta con un 0km. Todos los que estábamos allí creímos lo que escuchamos, en ningún momento se dio a entender que era mentira”, sostuvo Víctor Monge, supuesto ganador.

“En la noche no pasó nada raro, pero el lunes me entero por gente que me avisa que era un auto de juguete, fui al local y el dueño me tomó el pelo, me dijo que lo que me pertenecía era el auto de colección”, dijo Monge. El consumidor acudió a la Justicia.

Otro caso con sentencia reciente es el que se generó en 1995 cuando las vecinas de Chascomús, Sonia Dellavedova de Godoy y Clorinda Sandoni, ganaron una rifa en la que se sorteaba nada menos que un terreno de 327 hectáreas. El premio era más que tentador y la causa también: lo recolectado con la contribución de los participantes iba a ser destinado a escuelas rurales de la zona.

Más de veinte años después, y debido a que el municipio jamás entregó lo adeudado a las ganadoras, la causa se judicializó y la Corte Suprema ratificó el pago de 100 millones de pesos en concepto de indemnización a una de las ganadoras, ya que Clorinda falleció. ¿Qué sucede cuando alguien participa de un concurso en el que no se cumple con lo pactado?

En general, cuando se da esta situación, se encuadra bajo un tipo de responsabilidad civil en el que los organizadores de los sorteos deben responder tras su incumplimiento.

En ese punto se pronunciaron los jueces del Superior Tribunal de Justicia de Chaco en un caso donde una mujer recibió un televisor LCD por premio cuando la Lotería provincial entregaba, regularmente, un auto cero kilómetro.

Los demandados afirmaron que la asamblea de la asociación mutual que brindaba las recompensas había determinado que el premio debía ser otro, y no un automóvil, de forma previa a la participación de la mujer. La Lotería se encargó de la parte “operativa”, y por esto también fue condenada a abonar 10.000 pesos por el daño moral que sufrió la mujer demandante, además de la entrega del coche prometido.

Los jueces afirmaron que si “el sistema del consumidor exige una publicidad adecuada, cierta, objetiva, veraz, detallada, eficaz y suficiente que permita inferir que solo ese mes se había modificado el primer premio -televisor- que durante los meses anteriores y posteriores al mes de mayo consistió en un automóvil 0 km.; en cuanto a la publicidad, además de ser el mismo día del sorteo, no era obligación de los participantes, comprar el matutino, además de no surgir de manera clara y notoria cuál sería el primer premio”.

Otro caso que involucra un auto y cuya forma más común es, hoy en día, un mensaje de texto, es el de una mujer que participó en un sorteo con un cupón en el supermercado Coto. Participaba, según creyó, en un concurso por un coche cero kilómetro marca Ford. Desde una concesionaria la llamaron y le dijeron que había ganado. Pero en realidad, todo era una mentira para hacerla acceder a un Plan de Ahorro.

En este caso, la legislación que entraba en juego según los integrantes de la Sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial es la Ley 22.802 de Lealtad Comercial, donde se establece la prohibición de “las prácticas promocionales que incluyan concursos, certámenes o sorteos para la adjudicación de premios, vinculadas directa o indirectamente con la adquisición de bienes económicos.

En otro caso, los integrantes de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mercedes ordenaron a un grupo de bomberos voluntarios a indemnizar a una mujer con 60.000 pesos por suspender el sorteo de una rifa. La decisión que tomaron los demandados fue porque la Lotería no hizo el sorteo en la fecha indicada en el boleto.

Los jueces entendieron que una rifa constituye un contrato del “derecho civil”, es decir, no es un contrato en los términos comerciales regulares, sino que está relacionado con la defensa al consumidor.