La ONG recupera los alimentos que sobran en fiestas o eventos y los llevan a comedores comunitarios y hogares. También reciben donaciones. En dos años ya repartieron más de 40 mil kilos de comida.

En un planeta en el que millones de seres humanos sufren hambre, desperdiciar la comida debería ser considerado un delito.  Si, como se estima, entre un 5 y  15 por ciento de los alimentos que se producen en fiestas y eventos quedan como excedente, la situación reclama algún tipo de acción concreta. Paula Martino y Alexis Vidal decidieron no quedarse de brazos cruzados, y pusieron en marcha el proyecto Plato Lleno: una iniciativa que procura darle un destino positivo a los sobrantes de comidas elaboradas para eventos sociales que usualmente terminan en la basura. Esta propuesta engloba bajo el concepto de “comida excedente” a aquella que permaneció en la cocina dentro de sus placas de cocción o en los recipientes de guardado sin que hayan entrado en contacto con los comensales.

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Fotos: gentileza Plato Lleno.

“La idea surgió en 2013, cuando conocí a Alexis y me comentó que quería hacer algo con la producción que sobraba en los encuentros y fiestas con servicio de catering -rememora Paula-. Empezamos a pensar cómo se podían rescatar esos alimentos que están en perfecto estado y que, a menudo, por ser mucha la cantidad y por no saber qué hacer con ellos, terminaban tirados en la basura. Hicimos algunos rescates, pero recién en mayo de 2014 fue cuando el proyecto tomó nombre, se difundió en las redes y las empresas y particulares empezaron a contactarnos y a darnos los sobrantes que destinamos a comedores comunitarios y hogares”.

Plato Lleno involucra a más de 50 personas, e incluye en su estructura sectores como el de logística y el de contacto con los comedores comunitarios y con las firmas de catering.

No cuentan con una sede, esencialmente porque no conservan ni hacen acopio de alimentos sino que los distribuyen pocas horas después de haber sido empaquetados.  “La comida parte inmediatamente desde la cocina al comedor designado para recibirla”, agrega Paula, quien hace realidad el slogan que identifica a Plato Lleno: “La comida no se tira”.

Las buenas ideas se replican

PlatoLleno_02Impulsados por la buena repercusión de su acción solidaria, Plato Lleno ya tiene émulos, que utilizan con autorización su nombre y su logo, pero son independientes del proyecto originario. Estas réplicas están ubicadas en Posadas, Mar del Plata, Mendoza y La  Plata. Los efectos positivos de este emprendimiento solidario también han tenido su recepción fuera del territorio argentino: Costa Rica es el primer país extranjero que ha decidido imitar la iniciativa.

La propuesta también apunta a contar con las donaciones de empresas o distribuidoras de alimentos que, ya sea por su cercana fecha de caducidad o por problemas en el packaging, no pueden ser comercializados y tienen un destino final de desperdicio.  Alexis es organizador de eventos, mientras que Paula trabaja en el área de sustentabilidad en eventos, y aseguran que la decisión de ayudar tiene que ver, primero, con tender una mano a los sectores más vulnerables, pero también con cierto interés ecológico para que los alimentos aptos para el consumo humano no terminen innecesariamente convertidos en basura.

En sus dos años de existencia, esta asociación civil sin fines de lucro ha rescatado más de 40 mil kilos de alimentos.

PlatoLleno_05El radio de acción de la propuesta está concentrado en la ciudad y la provincia de Buenos Aires, aunque todavía enfrentan ciertas restricciones de movilidad; recién en las próximas semanas contarán con un vehículo propio que, además, les permitirá tener un sistema de refrigeración para que permitirá hacer entregas en localidades más distantes. “Ahora vamos a poder hacer rondas nocturnas recogiendo  el excedente de varios eventos”, asegura. Los beneficiarios deben contar con la posibilidad de recibir las cargas en cualquier momento del día y contar con heladeras y freezers para preservar la comida rescatada.

Contra los platos vacíos

Se estima que en la ciudad de Buenos Aires se desperdician unas 670 toneladas por día de comida elaborada. A escala mundial, la cifra que se calcula es de 1.300.000 toneladas.

“A nivel personal, también desperdiciamos muchísimo en nuestras casas, con alimentos que compramos de más, guardamos en la heladera y que terminan pudriéndose”, dice Martino.

Las condiciones en las que se entregan los alimentos recuperados son óptimas: los voluntarios que recolectan y empaquetan los excedentes utilizan guardapolvo, guantes de látex, barbijo y un gorro plástico para cubrir el cabello. Así, se preserva a los alimentos de cualquier tipo de contaminación.  Plato Lleno ha logrado, por ejemplo, canalizar hacia sectores vulnerables el restante de un evento para 9000 personas que significó 500 kilos de alimentos.

PlatoLleno_04A través de la web se pueden registrar los datos del evento que quiere donar sobrantes, así como también los de la institución que necesita recibirlo. También es posible donar dinero, que se destina a insumos de rescate, indumentaria y vehículo refrigerante. Además, bajo la consigna #Arte al rescate, también se puede participar de una subasta virtual de platos decorados por artistas plásticos, en los que se concientiza sobre el valor del cuidado de la comida.

“Se puede ser solidario cotidianamente, porque hay muchas personas con necesidades de alimentos, y este tipo de propuestas pueden replicarse en todas partes”, concluye Martino.