Cuando se pierde una persona, uno de los auxiliares de búsqueda más fieles para la justicia es el perro de rastreo. Bruno, Diego y Raquel, un tridente de la brigada canina de la Secretaría de Seguridad y Prevención Comunitaria de Escobar, explican cómo trabajan en cada nuevo desafío.

Los perros de rastros, especialistas en búsqueda de personas, trabajan con la policía hace muchísimo tiempo. Pero no fue sino hasta los últimos años en que su olfato los convirtió en eslabones fundamentales de la investigación. A partir de dos casos de mucha exposición, se conoció a Bruno, un weimaraner de 4 años y medio, que trabaja con la Secretaría de Seguridad y Prevención Comunitaria de Escobar, con una efectividad altísima en sus búsquedas.

No lo hace solo. Con Diego Tula y Raquel Peralta, personal civil de la fuerza, forman un trinomio bien aceitado: “A partir de los casos más resonantes, empezaron a ver que el trabajo con perros de rastro era efectivo. Hasta el día de hoy, hicimos unas 80 búsquedas con Bruno, la mayoría con buenos resultados”, dicen Diego y Raquel, sus adiestradores desde que tenía 8 meses.

-¿Cómo les llegó Bruno?

Bruno, perro de rastreo
Bruno, perro de rastreo

RAQUEL PERALTA: Hubo dos personas que lo recibieron y que no lo podían tener, porque es de una raza hiperactiva. Tiene aptitudes, pero fue duro trabajar con Bruno, porque era terco, testarudo…

DIEGO TULA: Era cachorro cuando nos llegó. Estaba a full, todo le llamaba la atención, todo lo quería romper, morder… No lo podíamos dejar solo un minuto. La raza misma es así, son perros de cacería. Incansables. Pero sí, Bruno es especial. Puede haber muchos waimaraner, pero Bruno es uno sólo.

-¿Cómo trabaja el perro de rastro?

DT: Tiene dos tipos de memoria olfativa: una a largo plazo, que esa es la que usan los perros de sustancias, que saben que tienen que buscar ese olor nada más. En cambio, uno de rastro, usa la memoria a corto plazo, que dura entre 5 y 10 segundos. Uno le da el olor que tiene que buscar, lo incorpora, lo memoriza y, una vez que lo detecta en el aire, lo empieza a retroalimentar. Es como que se va alimentando de ese olor que se le pierde en la memoria olfativa a corto plazo, y engancha con uno nuevo, así sigue el rastro. Por eso tiene que ser la más pura posible la muestra que le das al perro para que busque, que no esté contaminado con el olor de otra persona. Porque si es más fuerte, el perro va a buscar al otro.

RP: Hubo un caso de una búsqueda en la que nos dimos cuenta después que el lugar de donde tomamos la muestra de olor para Bruno, estaba contaminado con olores de otras personas que vivían en la casa: un tío y la madre. Lo dejamos entonces que nos indicara a la mamá, al tío, y después salió a buscar el olor que le faltaba. Con los chicos hay que ser muy riguroso cuando se levantan los olores, porque los chicos tienen un olor más suave, y puede que si hay uno más fuerte, el perro salga a buscar ese.

-¿Qué le dan para que busque? Una prenda, algún objeto…

DT: Los fiscales ya saben, cuando llegan, que si hay una persona a la que hay que buscar, tienen que cerrar la habitación en la que vive o pasa más tiempo. Ahí es donde encontramos más de esa persona. Y hay veces que se necesita levantar el olor de un objeto, pero no se lo puede tocar, porque la policía científica necesita ese objeto para revisarlo o levantar huellas dactilares. Por ejemplo, vos agarrás un mate y ya le dejás tu olor y huellas dactilares. Nosotros tenemos un método para levantar el olor sin complicarle la tarea a la Policía Científica. Porque trabajamos con bacterias, las del olor, y no con ADN como pueden trabajar ellos.

-¿Cómo ‘levantan’ un olor?

DT: Es un proceso a base de gases calientes. Lleva un tiempo, es complejo y hay que hacerlo con cuidado. Se apoya una gasa caliente sobre el elemento y se deja que transfiera el olor. Se retiran las gasas y ahí ya tenemos para que el perro salga a buscar.

RP: Eso es siempre que no tengamos otro elemento más práctico con el cual trabajar: una remera, una media, un calzoncillo…

DT: Supongamos que hay un homicidio. Entra el perito de rastros con la Policía Científica. El de rastros ve qué le puede llegar a servir, sin perjudicar a Científica. Pero afuera, ya tiene que estar el perro de rastro, listo para salir a buscar. Si hay un cuchillo, se levanta el olor del cuchillo, se le da al perro, y sale.

-¿Se puede guardar ese olor?

DT: Si, por cinco años se puede guardar. Existen en el país los bancos de odorología forense. Hay en Río Negro, Corrientes y La Pampa.

-Algún abogado ha intentado desacreditar el trabajo de los perros de rastro…

DT: Sí, es cierto. Pero el perro es objetivo. No sabe a quién está buscado, no sabe quién es el acusado, no lo podés convencer de que se haga el bobo… vos le das un olor para buscar y busca.

-¿Bruno tiene un porcentaje de efectividad alto?

Patrick Haar
Brigada canina, Ingeniero Maschwitz, Provincia de Buenos Aires.
Brigada canina, Ingeniero Maschwitz, Provincia de Buenos Aires

DT: Sí. No siempre el perro tiene que llegar a la víctima, pero siempre tiene que dar las herramientas para que la fuerza que convoca o el fiscal tengan indicios para saber cómo se puede llegar o por dónde fue la víctima. El perro hace su recorrido, y ahí no hay error. Si él encuentra el olor de la persona que estamos buscando, el perro lo va a seguir hasta que se termina el olor: el lugar adonde está o en el que se subió a un vehículo, por ejemplo. Y en algunos casos, puedo seguirlo igual.

-¿Hasta qué distancia puede seguir un rastro?

DT: En un caso en Chivilcoy, una chica que fue trasladada en una moto, hicimos 30 kilómetros siguiendo el rastro y lo encontraba.

-¿En las búsquedas va atado?

RP: Va con una trailla, una correa larga, de 10 metros. Y siempre va 10 metros delante de mí. O si estamos en una calle con mucho tránsito, 4 o 5 metros, siempre adelante. Nunca va cerca. Porque él es el que va levantando las partículas de olor.

-¿Cuánto tiempo pueden tardar en preparar a un perro de rastro?

DT: En un año se puede preparar un perro de rastreo, entrenándolo todos los días.

-¿A cualquier edad?

DT: Lo ideal, es hasta tres años. Mejor de cachorro, porque es mucho trabajo, y si arrancás con un perro grande, lo vas a tener operativo poco tiempo. El tema si invertís tiempo en prepararlo, sería mejor uno más joven.

Fin de ciclo

-¿Cuándo se “jubilan” estos perros?

DT: Bruno tiene 4 años y medio. Cuando yo tenga uno o dos perros más en rastros, operativos, lo saco a Bruno de acá. Cumplió su etapa. Tiene mucha experiencia, y lo vamos a pasar a odorología. Hay que enseñarle a trabajar en eso, específicamente.

-¿Y en odorología que haría distinto?

RP: No corre. No camina. Hace lo mismo, con la diferencia que busca entre distintos olores, y compara el del sospechoso con los que encontraron en la escena del crimen.

Es más trabajo de oficina…

DT: Sí, es así. Y él va a hacer lo que le gusta, que es usar la nariz, y va a estar feliz, porque sigue trabajando.