Pedido sincero de perdón, reparación del daño y absolución

En la justicia de Santa Cruz, un hombre fue absuelto de un delito menor tras reparar el daño ocasionado y mostrar arrepentimiento. Los jueces contemplaron la inmediata disposición del imputado.

La Real Academia Española define al perdón como la remisión de la “pena merecida, de la ofensa recibida o de alguna deuda de una obligación pendiente”.  Un fallo de la justicia de Santa Cruz dispuso la absolución de un hombre tras haber reparado el daño que había provocado y entendió que hubo arrepentimiento.

El 30 de junio de 2012 a las 7:10 en la ciudad de Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, Luis Rubén Rementería llegó con su automóvil (un Peugeot Partner) a la calle Maipú 262 donde vivía su expareja, Nidia Elizabeth Coronado. En la puerta había dos vehículos estacionados (una camioneta Ford Ranger blanca y un VW Gol negro). Según el fallo, en evidente estado de ebriedad, el imputado golpeó insistentemente la puerta de la casa dando puntapiés y puñetazos para llamar la atención. Al no conseguirlo, agarró un bloque de cemento y rompió los vidrios y abolló a los dos autos.  Además, se robó una campera que estaba dentro del Gol. El fallo

La investigación de la causa determinó que el agresor se había confundido y había destruido los autos de los vecinos de su exmujer, Carlos Daniel Herrera y Patricia Saavedra.

Esa mañana de invierno, Rementería en evidente estado de shock al ver los daños que provocó, salió corriendo, llegó a su casa, y se tiró a dormir por varias horas, según consta en las fojas de la causa.

Esa misma tarde, Herrera fue a buscar al agresor hasta su casa y se sorprendió. Lo encontró “muy avergonzado por lo que había hecho”, le devolvió la campera y se ofreció a pagar en ese instante los daños ocasionados en los vehículos. Herrera aceptó el pedido de disculpas y quiso hasta levantar la denuncia pero no pudo.

Reconocer los errores y reparar el daño

En el fallo de la Cámara en lo Criminal y Correccional de Caleta Olivia, se pueden leer los testimonios judiciales de todos los involucrados  en el expediente. El hombre arrepentido, apodado “Ruchi”,  declaró que tuvo una crisis “nerviosa” porque en esa etapa de su vida se estaba “separando de su exmujer” situación que, reconoció, se “agravó cuando su hija decidió irse a vivir con su madre y empezó a tener actitudes  de libertinaje que le molestaron”.

En primera instancia, fue procesado por los delitos previstos en los artículos 183, 164 y 55 del Código Penal de la Nación que configura daños, robo y la conjunción de los mismos en un mismo hecho que jurídicamente se nombra como “concurso de delitos”.

Por su parte, Saavedra declaró ante el juzgado de instrucción: “Yo también resulté damnificada, pero todos los perjuicios ocasionados por esta persona fueron reparados, mostrándose él arrepentido de todo”. Y eso fue efectivamente así, ya que la pareja reconoció que Luis Rubén se hizo cargo de los arreglos de chapa, pintura y vidrios, y también del remis que tuvo que llevar a los hijos al colegio en los días que el auto estaba siendo reparado en el taller mecánico.

De esta manera,  la Cámara santacruceña, con el voto de los jueces Cristina Lembeye, María José Garrido y Juan Pablo Olivera, decidió sobreseer “definitivamente a Rementería por la extinción de la acción penal por reparación integral del perjuicio”.

En los fundamentos de la sentencia, los magistrados expresaron que “no fue una reparación impuesta judicialmente ni conseguida por la víctima tras mucho batallar. Fue inmediata: apenas los dueños de los vehículos y la campera se presentaron en la casa del autor, éste se manifestó avergonzado, se ofreció a hacerse cargo de lo que había hecho y se puso enseguida en movimiento a tal fin”. En tanto, agregaron que no se siguió adelante con el procesa penal por el pedido de los damnificados “como un aporte para la paz y la convivencia social”.