“Los internos aprenden a ayudar a otra gente que fue lastimada”

Hace 30 años creó Dog Prision Program en Estados Unidos. Hoy la experiencia se reproduce en más de 300 cárceles allí y el correlato local es Huellas de Esperanza en Ezeiza, donde los internos entrenan a perros que luego asisten a personas que necesitan ayuda.