Juicios orales: menos papeles y más palabras

Abandonar la lógica de los casos judiciales en los que todo está registrado en papel es una de las tareas que se propone el Ministerio de Justicia. Héctor Chayer, uno de los coordinadores del programa Justicia 2020, explica la importancia de que una causa tenga instancias orales.

La exposición de argumentos frente a un juez; testimonios, abogados defendiendo a su cliente y discusiones sobre un caso, todo en una misma ocasión; la participación de fiscales y defensores en esas mismas instancias.

Hablar de oralidad en la Justicia implica la conjunción de todos estos elementos. A pesar de que la expresión resulte extraña, es una instancia de participación que todavía no se encuentra sumamente difundida en la Justicia.

Héctor Chayer, uno de los coordinadores del programa Justicia 2020, explica que la oralidad es una de las pocas instancias que tiene el “ciudadano común de involucrarse en la Justicia. ¿Por qué digo esto? Porque los ciudadanos sino leen un documento por escrito o hablan con sus abogados, que son un intermediarios. Es decir, solo en una audiencia oral el ciudadano puede entrar en contacto con quienes toman las decisiones. Puede escuchar al juez en persona”.

“Visto desde el otro lado, una audiencia oral es donde se reúne un juez con los abogados, con las partes, pone al juez cara a cara con el justiciable y deja de tener un montón de papeles que componen el expediente, y esto es muy valioso para humanizar la decisión del magistrado, porque lo obliga a entender el impacto de lo que está haciendo. Esto es así sea una audiencia civil o penal, no importa. Porque los jueces, a través de la tradición escrita, han terminado tomando demasiada distancia del conflicto”, añadió el funcionario en este sentido.

Entre otras cosas, Chayer aseguró que ya existe una instancia de discusión con la Justicia bonaerense, ya que gracias a un convenio celebrado con la Suprema Corte de Buenos Aires (SCBA) se llevará a cabo un encuentro con jueces de la provincia que comenzarían a implementar este tipo de audiencias en el fuero Civil.

El coordinador también refirió que se buscarán llevar adelante experiencias con la Justicia nacional en la medida que se abran canales de diálogo, y sobre todo, en el fuero Civil. Además, adelantó que se impulsará, en el futuro, la reforma del Código Procesal Civil y Comercial, que es el cuerpo normativo que regula los tiempos y formas de cada proceso de esos fueros.

¿Cómo se reemplaza al papel en un modelo de oralidad?

Una de las propuestas más económicas y sencillas es grabar estas audiencias. Según evaluó el funcionario, y de acorde a las experiencias que ya se llevaron a cabo en provincias como Río Negro, se puede instalar un sistema de grabación de forma sencilla y con sistemas accesibles tanto para los jueces como para las partes involucradas en el caso.

“Otra gran ventaja de las grabaciones de audiencias es que acorta los tiempos porque en la tradición escrita cuando le hablás a alguien de audiencia piensa en “varias horas”, porque alguien habla, se le hacen preguntas, y alguien registra en una computadora. Ese que registra no tiene ninguna habilidad particular, es muy raro que sea un hábil dactilógrafo”, añadió al mismo tiempo Chayer.

El coordinador también expresó que “un interrogatorio de quince minutos necesita más del doble o el triple de tiempo para ser transcripto en un acta. Además, cuando se va a producir un acta los abogados quieren chequear cada palabra que queda escrita. Y hay que leerlo y corregirlo. Y hay un montón de información que lleva mucho tiempo volcar en el acta, como la identidad de las personas y otros datos de ese tipo. Todo esto se agiliza notoriamente en una audiencia verdaderamente oral, donde el acta solo es un registro de la asistencia de las personas”.

Por último, el funcionario remarcó que este paso a la oralidad implicaría un cambio de roles, ya que “cambia el rol del juez que ya no está atrás de un expediente sino de frente a las partes, cambia el rol de los abogados que tendrán que venir muy preparados para examinar las pruebas de la otra parte, cambia el rol de los empleados judiciales que tienen que preparar las audiencias y no resoluciones que el juez más tarde firma y, por supuesto, con el cambio de estos roles deberían cambiar los honorarios de los abogados, que deberían estar regulados de otra manera”.