Germán C. Garavano, Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación

Nuevas reglas procesales para los argentinos

Todos vamos a relacionarnos con la justicia civil en algún momento de nuestras vidas. Ya sea porque tuviste un accidente o un problema con un vecino, te divorciaste o estás pasando por los trámites de sucesión de un familiar, es muy probable que en algún momento de tu vida necesites solucionar algún tema en un juzgado civil y/o comercial. Estas cuestiones, si bien son parte de la vida, no suelen ser sencillas para tramitar, y los procedimientos varían mucho de acuerdo a donde vivamos.

La justicia civil aún tiene pendientes varios cambios estructurales que nos ayuden a dar mejores respuestas a la sociedad. En 2015 se empezó a implementar el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, que implicó encaminar la modernización en muchas de las situaciones a las que nos enfrentamos a lo largo de nuestras vidas. Pero lo cierto es que queda mucho por hacer. Hoy seguimos encontrándonos con procesos largos, lentos, formales y burocráticos. Muchas veces las personas sienten que la Justicia es una institución lejana, que habla en otro idioma y no se interesa por las personas.

Varias provincias argentinas están llevando adelante importantes procesos de transformación en sus sistemas judiciales, pero necesitamos ampliar las reformas y garantizar que lleguen a todos los argentinos. Ahora, como señal de un importante cambio de paradigma, las provincias están asumiendo la necesidad de agilizar los procesos para priorizar la experiencia para el habitante.

Así, uno de los objetivos principales del eje civil del Programa Justicia 2020 es la elaboración de un nuevo Código Procesal Civil y Comercial. El objetivo es un código preciso, moderno y eficaz. Tras un trabajo en equipo de un grupo de académicos, jueces y profesionales de distintas provincias, en noviembre presentamos las bases que le darán forma al proyecto final.

Un proceso de reforma para optimizar el servicio de justicia requiere cambios esenciales en la gestión y la organización. Proponemos nuevas oficinas judiciales para racionalizar el trabajo y agilizar la coordinación y la cooperación. Promovemos la inmediación y las audiencias orales como garantía de transparencia de los procesos, e impulsamos la incorporación de nuevas tecnologías para acompañar el cambio. Con la notificación electrónica y el expediente digital avanzamos hacia la eliminación del papel en los procesos, procurando reemplazar el soporte escrito para las actas de audiencia por la videograbación.

En el encuentro del Consejo Federal de Justicia en Ushuaia en marzo de 2017, las provincias acordaron participar de este proceso y adecuar su marco legal a los principios de la reforma que estamos impulsando a nivel nacional. Se comprometieron a analizar la necesidad de modificar las estructuras orgánicas y lograr cambios en la dinámica de trabajo, avanzando en la oralidad efectiva para acortar los tiempos procesales.

La reforma que promovemos es un necesario cambio de paradigma, tanto en el rol del juez como en la forma de concebir al proceso civil. Necesitamos una herramienta moderna que resguarde los más valiosos principios, y que al mismo tiempo pueda proveer soluciones rápidas, eficientes y justas. Un proceso que se adapte no solo al nuevo Código Civil y Comercial, sino también a la sociedad y la cultura de nuestro país en el siglo XXI.