Foto: Patrick Haar

Una sentencia por corrupción de menores, hace exactos cinco años, marcó el camino de estas víctimas que ya llevan cinco años intentando un “cambio cultural” en torno al abuso sexual infantil (ASI). Lo hacen desde la resiliencia, la capacidad para superar situaciones traumáticas y adaptarse de forma positiva.

Sebastián Cuattromo y Silvia Piceda, son víctimas que se unieron para trabajar por otras. Fue en 2012, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Desde ahí, crearon Adultxs por los Derechos de la Infancia, un ONG destinada a “exponer nuestras historias de dolor en la infancia y nuestra lucha como adultos”.

Cuattromo estudió sociología en la UBA y junto a Piceda, madre de una niña abusada por su ex marido, montaron y sostienen Adultxs por los Derechos de la Infancia. Todos los sábados, en el centro cultural La Casona de Flores, se reúne un grupo de padres, amigos o familiares con dos objetivos rectores: lograr la visibilización de su lucha y formar una red de contención.

Así, surgen actividades como la del próximo 17 de noviembre, cuando tendrá lugar una “ultra maratón” de 200 kilómetros -durante tres días- en la localidad bonaerense de San Pedro, para seguir visibilizando los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Es que la pareja (tras las bambalinas de la lucha, nació el amor entre ellos) propone una “construcción colectiva de alcance federal”, con el propósito de “sentirse interpelados como adultos” para cambiar la historia y “hacerse cargo de la lucha contra la injusticia”. “Los adultos somos los únicos responsables de los derechos de la infancia”, resumió Cuattromo.

Silvia y Sebastián coinciden en que son “tenemos la responsabilidad de dar la lucha colectiva contra el crimen del abuso sexual infantil” por eso comparten sus “testimonios de dolor, lucha y esperanza. Las luchas no son en vano”, auguran. Quienes se quieran contactar con el grupo puede escribirles a adultxsporlainfancia@gmail.com o contactarse a través de la cuenta de Facebook “Adultxs por los derechos de la infancia”, o la página de la entidad.

Del silencio a la denuncia

Foto: Patrick Haar
Foto: Patrick Haar

Cuattromo cuenta que guardó silencio durante diez años por “miedo a su entorno íntimo”, y que pasaron veinte hasta la intervención judicial. De hecho, el próximo 25 de septiembre será el quinto aniversario de la condena a Fernando Picciochi, el hombre que lo atacó entre por 1989 y 1990. Era su docente cuando cursaba el séptimo grado en el colegio Marianista, del barrio porteño de Caballito.

Sólo unos días antes del fallo condenatorio en 2012, Sebastián dio a conocer su historia por primera vez. “Fue un proceso de diez años del que tomé distancia objetiva al egresar del colegio y prepararme para denunciar”.

“La adolescencia fue una etapa sin poder pedir ayuda y ponerlo en palabras. Tenía miedo, vergüenza y desconfianza”. Así, Sebastián, un verano del 2000 en los carnavales de Gualeguaychú, Entre Ríos, le confesó todo lo vivido a un amigo: “Logré hablarlo y sentí con mucha fuerza la necesidad de buscar reparación y justicia”.

Fueron doce años de trajinar judicial hasta la sentencia condenatoria. “Corrupción de menores calificada reiterada”, agravados por el vínculo de autoridad, fueron los cargos.

El Estado presente

Para denuncias y asesoría en casos de abuso sexual infantil, existe la línea 0800 222 1717. Allí se puede recibir información y acompañamiento gracias a la articulación con organismos de justicia, de salud, fuerzas de seguridad e instituciones especializadas de los estados Nacional, provinciales y municipales. La línea funciona en todo el país, las 24 horas, los 365 días del año.

Es atendida por psicólogas y trabajadoras sociales especializadas en niñez, género y derechos humanos. También se pueden hacer consultas o pedir asesoramiento a través del mail 08002221717@jus.gov.ar.