El rol de padres y familiares no es impedir que los chicos empleen herramientas tecnológicas, sino involucrarse en su uso. Sólo los acosadores son los responsables del grooming, un delito contra niños, niñas y adolescentes que puede ser prevenido.

Bettina Esteban es psicóloga del Equipo Niñ@s contra la explotación sexual y Grooming del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, que brinda asesoramiento y acompañamiento en las denuncias de grooming o ciberacoso, y otros delitos contra niñas, niños y adolescentes como la pornografía, la prostitución y el turismo sexual infantil. Los profesionales de la de la Línea 137 y 0800-222-1717 brindan atención y contención a víctimas y sus familiares las 24 horas, todos los días del año.

El artículo 131 del Código Penal de la Nación pena “con prisión de 6 meses a 4 años a quien contactarte por medios tecnológicos o dispositivos de transmisión de datos a cualquier menor de edad con el objetivo de cometer cualquiera delito contra la integridad sexual”.

Desde el 19 de noviembre de 2016, cuando se lanzó la Campaña Nacional contra el Abuso sexual de niños, niñas y adolescentes -y hasta el 30 de noviembre pasado-, el equipo recibió 2244 denuncias de abuso sexual: 1594 de ellas involucraron a niñas, niños o adolescentes de todo el país.

Las edades “más vulnerables son entre los 11 y los 14 años”. Y se recibieron 9706 llamados entre enero y fin de año, según estadísticas del Equipo, que depende del programa Las Víctimas contra las Violencias de la cartera judicial.

-¿Cómo arranca una intervención?

-Con el avance tecnológico, el ciberacoso tomó protagonismo. Los ciudadanos nos contactan cuando hay un intercambio de fotos y es descubierto. No somos un canal de denuncia: realizamos trabajos de sensibilización y campañas esperando la consulta de la ciudadanía y brindando contención y acompañamiento si existe, efectivamente, delito tras la llamada. De a acuerdo al tipo de delito, buscamos el recurso en cada región para orientar al ciudadano.

-¿Qué tipo de información es importante para la denuncia?

Stephanie Bridger
Bettina Esteban

-Nosotros les pedimos a los padres o familiares el usuario falso del posible groomer, los diálogos, las capturas de pantalla, por ejemplo, ya que todo esto puede ser prueba suficiente. Si detectamos que no hay un adulto responsable y hay un niño en riesgo, solo en estos casos realizamos la denuncia de oficio ante la fiscalía o la policía correspondiente. Y convocamos al órgano de protección de niños local.

-¿Cuál es la actitud de un groomer o un ciberacosador?

-El acosador no es ningún hacker, actúa solo con un perfil falso en las redes sociales enviando múltiples solicitudes de amistad a cientos de niños. Luego, entablan un diálogo y una relación de falsa amistad utilizando información que las mismas víctimas postean en sus perfiles: datos del club de fútbol, del colegio o de sus gustos o preferencias.

Un error muy importante es que la mayoría de los perfiles de Facebook de los chicos son públicos. Y para un adolescente que vos le muestres un mínimo dato en común les da una sensación de familiaridad. “Te conozco del club”, por ejemplo. Los acosadores virtuales buscan generar empatía, y desde ahí empieza la construcción el vínculo y el engaño, hasta el límite del pedido de fotos con contenidos sexuales. Ganan su confianza, borran sus inhibiciones y los animan a realizar actitudes frente a una cámara web que nunca habían hecho.

Si hay una negativa ante los pedidos, viene la amenaza. Esta parte ocurre cuando ya el acosador tiene mucha información de la víctima para el chantaje porque con un amigo se dicen de todo Por ejemplo: ‘si no te mostrás desnudo en la cámara web, publico tus fotos en tu perfil de Facebook’, y la amenaza más grave es el encuentro físico.

-¿Qué se les sugiere a los padres?

Stephanie Bridger

-Si a tu hijo le das una herramienta como el celular, también le tenés que dar herramientas de cuidado. Las redes no están para sufrir, sino para disfrutar. Es necesario preparar a los chicos para que cuenten con los adultos y preparar a los adultos para recibir la consulta. Desde la línea recomendamos no demonizar las redes y usarlas de modo seguro. No vigilar ni controlar ni censurar Internet, sino mostrarnos interesados por lo que hacen los chicos. Hay que filtrar los pedidos de amistades, no responder mensajes ni comentarios de desconocidos porque los niños no tienen conciencia del peligro. El adulto tiene que seguir manteniendo el rol de control y no correrse porque ‘no entiendo nada de redes sociales’, por ejemplo.

-El problema no está ni en las redes ni en los niños o niñas…

-La tecnología es parte de la socialización de los pre-adolescentes y adolescentes. Que el castigo no recaiga en los niños porque ellos tampoco hicieron algo malo, sino que fueron vulnerables ante un adulto que sabe muy bien lo que hace. Tratamos de reforzar estos conceptos y cambiar el foco del castigo hacia el niño. Cuando un adolescente se siente vigilado y controlado, ahí perdemos. Ellos piden libertad a gritos pero no se quieren sentir solos.

Dato Útil:

Equipo Niñ@s: Desde todo el país, contactar al 0800-222-1717, o desde CABA al 137, las 24 horas los 365 días del año.

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