Neurociencia, una herramienta al servicio de mejor Justicia

La investigación de los comportamientos del cerebro dio el primer paso en el Poder Judicial con un taller y la creación de una oficina específica. Para qué sirve y cómo podrá influir en los ciudadanos.

La primera fase de capacitación a los operadores judiciales es entender cómo funciona el cerebro en pos de mejorar la toma de decisiones. Desde esta iniciativa, se pretende reflejar en las doctrinas y prácticas legales, la comprensión del funcionamiento de la mente.

Las decisiones jurídicas, legislativas y judiciales, explicaron, dependen del conocimiento riguroso de aspectos y habilidades mentales del cerebro que rigen las capacidades de un actor jurídico de ejercer derechos y contraer obligaciones. Estas pueden ser: asumir un rol en un juicio, ser penalmente imputable, ser imparcial como magistrado o ser veraz como testigo.

El Instituto de Neurociencias y Derecho (IneDe) de la Fundación INECO, fundado en 2014, tuvo como principal objetivo fomentar el diálogo y la interacción entre las neurociencias y el derecho porque “la conducta humana influye en la ley”, explicó Daniel Pastor, director de IneDe. El puntapié lo dio el Ministerio Público Fiscal porteño, con un programa dirigido a los titulares de los organismos judiciales y académicos introduciéndolos en el estudio del órgano más complejo del cuerpo humano.  La iniciativa fue coordinada por el fiscal adjunto en lo Contencioso Administrativo y Tributario, Juan Gustavo Corvalán.

Según Pastor, las neurociencias ofrecen “una visión sin precedentes del funcionamiento del cerebro que modifica la comprensión tradicional de conceptos como la conciencia y la libertad de la voluntad”. Entonces, a partir de los “avances neurocientíficos y de sus pruebas empíricas, que son producto de tests cognitivos y de herramientas de alta tecnología como las neuroimágenes, surgen nuevas y esenciales preguntas para el ordenamiento jurídico”.

“Estamos empezando a incluir a la neurociencia en el derecho”, aclaró Corvalán sobre el taller del “cerebro en los tribunales” pese a manifestar que esta ciencia “nos tiene que dar los datos para tomar mejores decisiones en pos de mejor el servicio de justicia a la ciudadanía”. En la fiscalía que preside con sede en la Avenida Paseo Colón y Garay, ya funciona la Oficina de Neurociencias y Derecho.

Pastor detalló que el “estudio de la organización y el funcionamiento del sistema nervioso brinda datos sobre la conciencia, la interacción social, la libertad de la voluntad, la toma de decisiones, la cognición social, el rol de la empatía, o el juzgamiento de los demás”.

En tanto, Corbalán explicó que los especialistas explicaron el funcionamiento del cerebro aplicable al derecho sobre la base de dos ejes: pruebas objetivas y subjetivas. Y que es importante poder “cambiar un paradigma cartesiano acostumbrado a trabajar con papeles y razonamientos lineales, a datos disociados y a trabajar con la ambigüedad y la disociedad”.

Campos de estudio

En el taller, los operadores reciben definiciones y datos de investigaciones sobre la distinción que hacen las neurociencias entre el cerebro individual y el social para evaluar el funcionamiento en la toma de decisiones judiciales. Entre las seis temáticas, también explican el control de los deseos, la regulación de las emociones y la convivencia pacífica, así como el comportamiento de una persona desde la resolución de los conflictos cerebrales a la resolución de los conflictos sociales.

En tanto, pese a que es embrionaria la introducción de las neurociencias en el ámbito jurídico, desde IneDe desarrollan capacitaciones sobre el funcionamiento de la memoria en el marco de un testimonio judicial, el control de la fiabilidad de las declaraciones hasta la evaluación de la simulación de un testimonio.

Mientras que, en las últimas clases, se introduce al operador judicial en el sistema de sanciones, en su impacto por generar el encierro en cárceles tras una condena, el tratamiento penitenciario y los problemas de violencia que allí suceden.  “Disminuir la subjetividad es un desafío que afrontan todas las ciencias sociales”, cerró el fiscal porteño.