Camila Docampo, integrante de la ONG Anybody

“Necesitamos una ley de talles nacional coherente e inclusiva”

Camila Docampo tiene 26 y es modelo XL, aunque no siempre fue una mujer segura y conforme con su cuerpo como lo es hoy. Durante mucho tiempo sufrió desórdenes alimenticios y vivía angustiada por su apariencia.

Pero no se dejó vencer. Hizo terapia, trabajó su confianza y logró encontrar una manera de aceptarse. Fue entonces cuando conoció a la ONG Anybody, una iniciativa que busca “promover el cambio cultural en torno a la percepción de la apariencia física”. Desde entonces, se convirtió en una militante por el derecho de todos a reconocerse según un modelo de belleza que se ajuste a cada uno.

-¿Cómo surgió Anybody?

-Anybody es parte de una ONG a nivel mundial que se llama Endangered Bodies (Cuerpos en peligro de extinción, en español). Nace en Inglaterra, fundada por la activista y psicoterapeuta Susie Orbach en 2002. En la Argentina, Anybody se crea en 2011 y su trabajo se enfoca en impulsar la ley nacional de talles. Hoy está formada por voluntarios y voluntarias de distintas edades y profesiones.Endangerer Bodies 4

-¿Cómo trabajan?

-Hacemos un montón de campañas, algunas incluso a nivel internacional. Una muy importante que hicimos el año pasado fue en contra de una función que tenía Facebook para compartir cómo te sentís. Una de las opciones era “me siento gordo” con el emoticón de una cara con papada y triste, exponiendo así que estar gordo es algo malo y triste. Conseguimos que lo sacaran. Otra se llama Modelómetro. Hacemos un marco que tiene el tamaño de la modelo de pasarela promedio e invitamos a la gente a sacarse fotos rompiendo el molde. Solo el cinco por ciento de la población femenina mundial puede acceder genéticamente a ese cuerpo.

-¿Cómo evaluás el nivel de prejuicio y estigma que hay hoy sobre la imagen corporal?

-Desde los medios, desde la cultura, hay un rechazo hacia al cuerpo. Nosotros usamos el término “gordofobia”, que es el rechazo a la gordura, como si fuera lo peor que te puede pasar. Pero gordo no es sinónimo de feo ni de enfermo. El problema de fondo es la aceptación del cuerpo, de que todos somos diferentes. Está demostrado a nivel mundial que las marcas que ponen en su publicidad espectros más amplios de modelos aumentan las ventas. El paradigma está cambiando. El consumidor se está cansando de ver este esquema único de belleza, que no está mal, no estamos en contra, pero sí estamos a favor que las imágenes se sigan ampliando. El ideal de belleza es el que uno desea para uno mismo.Endangerer Bodies 3

-¿Cuál es tu experiencia en relación a este modelo de belleza?

-Yo soy modelo de talles XL. Cuando yo me saqué la presión de la sociedad, de tener que ser flaca, me estabilicé psicológica y físicamente. Una vez que logré estar bien conmigo misma pude elegir mi cuerpo a partir de lo que yo quería y no de los que me imponían. No es que amo cada partícula de mi cuerpo, es un trabajo diario.

-Hay mucha confusión sobre la ley de talles. ¿Qué es lo que ocurre?

-Hay doce leyes de talles, dos son municipales y diez, provinciales. Desde el punto de vida del negocio, esto no tiene lógica porque es muy difícil de conseguir que una fábrica produzca según las reglas de cada provincia. Pero más allá de eso, complica mucho al consumidor. Nosotros luchamos por una ley de talles nacional coherente e inclusiva. Desde la campaña El talle único no es el único talle, hace años que otorgamos reconocimientos a las marcas que se comprometen a ampliar los talles.Endangerer Bodies 1

-¿Cómo afecta este problema en relación al género?

-Somos feministas en tanto defendemos la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. El hombre también se ve afectado y a veces el problema es más profundo porque de acuerdo al estereotipo, el hombre no puede exponer que no encuentra ropa porque sería vergonzoso.

-¿Qué es ser justo para vos?

-Lo justo es la igualdad de oportunidades, pero para eso tiene que existir igualdad de circunstancias. No es lo mismo una persona que tiene recursos y otra que no. Hay que lograr esa igualdad de circunstancias, aunque sea considerar las diferencias.