El juez federal de Curitiba especialista en la lucha contra la corrupción participó de la reapertura de los ejes Penal e Institucional de Justicia 2020 que encabezó el Ministro de Justicia, Germán Garavano, en la sede de la UCA.

La visita del magistrado especialista en la lucha contra la corrupción forma parte de las políticas públicas del Ministerio, a través de la Oficina Anticorrupción, para fortalecer la ética y la integridad en la administración pública. La secretaría de Ética Pública, Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Laura Alonso, moderó el encuentro en el edificio Santa María de los Buenos Aires de la universidad.

 

La apertura del encuentro estuvo a cargo de Germán Garavano quien realizó un balance del programa “Justicia 2020” destacando que “necesita que la gente acompañe al sistema de Justicia como lo demostró en las calles para así poder generar una Justicia más cercano y poder resolver los conflictos de la gente”.

Destacó el relanzamiento de los Ejes Penal e Institucional con el hincapié en las reformas de los códigos penal, y procesal penal federal  así como en el fortalecimiento de las técnicas de investigación criminal. En tanto, especificó que en el segundo eje buscan consolidar la transparencia como eje de gestión.

La presencia del juez que llevó adelante la investigación de la causa de coimas en contratos de obras públicas en la empresa Petrobras, llamado “Lava Jato”, se debe al acuerdo firmado el año pasado entre el Ministerio y el Colegio de Abogados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su objetivo fue concretar actividades en el mundo académico para la prevención de la corrupción así como promover regímenes de transparencia.

En el inicio del encuentro en el auditorio para 500 personas, Moro pidió disculpas por no hablar en castellano pero prefirió que lo entiendan mejor hablando en su idioma de origen. Sus primeras palabras estuvieron dirigidas a expresar que el “Lava Jato contribuyó a fortalecer al Brasil en un Imperio del Derecho, para que no exista nada por encima de las leyes”.

 

“La investigación reveló un esquema de corrupción sistémica practicada en forma serial y profesional”, expresó el magistrado brasileño para explicar que “se estableció como una regla el pago de coimas del uno o dos por ciento de la tasa en los contratos de obra pública vinculados a la petrolera”. Y aclaró que “ese porcentaje parece menor pero significan miles de millones de dólares o reales”.

Moro explicó que, en marzo de 2014, la punta del ovillo de la mega causa fue la palabra de un operador cambiario y experto en lavado de dinero que lo vinculó con un exdirector de la petrolera estatal. El cual admitió haber recibido dádivas de empresarios de la construcción y que desde allí fueron desplomando muchos ejecutivos y directores que terminaron por confesar sus delitos.

“Las tasas de corrupción estaba destinada a políticos y empresarios pero siempre tuvimos en la mano elementos probatorios, testigos, intercepciones telefónicas y también arrepentidos que confirmaron” nuestras investigaciones, dijo el hombre de 44 años que tiene en vilo a la política del país vecino.

El juez estuvo a cargo de uno de los más resonantes casos de corrupción de la historia de la región similar al Mani Pulite en Italia. Hoy en día, el “Justiciero de Brasil” que lleva la causa desde el primer día desde hace más de tres años y que también por competencia tiene expedientes similares atribuyó los avances y logros a la combinación de seis factores: la rapidez de las investigaciones, las delaciones premiadas, la temprana prisión preventiva de los investigados, la independencia de jueces y fiscales, el apoyo de la sociedad en las calles y la cooperación internacional. Tres años después de esos primeros pasos, hay 125 condenas y más de mil personas investigadas.

Club de amigos

Para su sorpresa, sostuvo el padre de dos hijos y oriundo del Estado de Paraná al norte de Brasil, las investigaciones lo llevaron a determinar que los casos de coimas involucraban a muchas personas de ámbitos diferentes como políticos,  funcionarios y empresarios. Ellos conformaban un “club selecto” en las licitaciones de los contratos de obra pública en donde ya se sabía quiénes serían los “ganadores” o quienes tenían “preferencia”.

“Los delitos se practicaron en secreto, no con los métodos clásicos”, dijo Moro, y aclaró que fue a través de la cooperación jurídica internacional que se pudo probar que varios de los imputados y condenados en los delitos de lavado de dinero y corrupción tenían cuentas bancarias en paraísos fiscales. De esta forma, se valió de recursos “como el rastreo financiero o la evidencia bancaria del exterior para seguir el flujo del dinero del pago de la dádiva”.

Delación Premiada

Una de las herramientas que lo llevó a la eficacia en el juzgamiento fue la utilización de este método de acuerdo o negociación con los implicados en los delitos a través del intercambio de información relevante que implique un significativo avance en la causa.

Moro logró que más de 140 acusados se acogieran a la delación premiada, entre funcionarios públicos y directivos de una empresa constructora, mientras que nueve empresas firmaron “acuerdos de clemencia a cambio de información”.

Otro instrumento que destacó fue que la Constitución Nacional de Brasil exige la publicidad y la transparencia de los procesos judiciales en la mayoría de los expedientes. “Salvo excepciones, la sociedad tiene que saber y tener acceso a pruebas y a que hace la Justicia con respecto a ello”, sintetizó y agregó que el “apoyo de la opinión pública revalidó las investigaciones y reafirmó la marcha de los procesos penales”.

Presiones y cómo estamos

Sobre las presiones políticas, el magistrado dijo que “siempre existen y hay que saber manejarlas” aunque destacó que “le da tranquilidad creer en lo que hace y que lo que hace es lo correcto”. Y citó la influencia positiva de un libro del ex juez italiano Giovanni Falcone, que persiguió y juzgó a la mafia de la “Costa Nostra” en Sicilia.

Por último, destacó el trabajo del “Ministerio Público Fiscal, del Poder Judicial, de la policía y de la población que inundó las calles reclamando contra la corrupción y apoyándonos”. Y reveló una sensación extraña que le dejó el “Lava Jato”: “Para mí fue algo inédito, que algunas de las empresas acusadas que luego aceptaron los delitos, hayan publicado solicitadas en los diarios nacionales pidiendo perdón a la sociedad. Lo hicieron para no perder más credibilidad”, cerró ante un auditorio colmado que lo aplaudió varias veces.

Párrafo aparte es sobre su opinión sobre el país y los hechos de corrupción y el accionar judicial. “Hay que tener esperanza en la Justicia, creo que Argentina no es ninguna decepción”, razonó ante un público del mundo jurídico.