La mediación y el diálogo como esencia del fútbol callejero

El fútbol y la mediación se involucraron hace veintidós años para propiciar el diálogo por sobre la violencia. Su origen y su metodología en pos de la inclusión lo alejan de lo que suele difundirse masivamente en torno al deporte superprofesionalizado.

La ONG Fútbol para el Desarrollo (FUDE) nació en el partido bonaerense de Moreno, en una disputa de dos comunidades que vivían en barrios antagónicos. “Chaco Chico” y “Bongiovanni” tenían peleas históricas de los padres que por herencia se trasladó a los más jóvenes. En ese contexto nace el club Defensores del Chaco, en homenaje al estadio de Paraguay y por considerarse una zona con una alta concentración de ciudadanos paraguayos. El objetivo: tener un lugar donde los más chicos a través de un  “picadito de barrio” suspendan “la conflictividad” y tengan la “posibilidad de encuentro con la palabra”, explicó la coordinadora, Rebeca Thompson.

Al típico partido de potrero le pusieron reglas que hacen especial al fútbol callejero. En el plano futbolístico, son tres tiempos, se juegan en equipos mixtos de seis integrantes, no hay laterales, árbitro y tampoco tarjeta amarilla ni roja. Sólo está el mediador, que “facilita” el trámite del juego entre los equipos.

La coordinadora  explicó que la “mediación es la columna vertebral del fútbol callejero”, y que a diario junto a un grupo de 25 mediadores trabajan en los barrios (Tres de Febrero, Pilar, etc.) realizando cursos de capacitaciones sobre este método alternativo de solución de los conflictos.

El plano extrafutbolístico es el condimento: en el primer tiempo (de 5 minutos), los jóvenes de ambos equipos se juntan en una ronda en la mitad de la cancha, lugar en el cual ponen las reglas y las condiciones del partido a disputarse dando cada uno su punto de vista. Ejemplo: que todo los jugadores tengan que tocar la pelota previo a convertir un gol o que el tanto convertido por una mujer valga doble. En el segundo tiempo, se juegan 20 minutos de “juego”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En tanto, en el tercer tiempo hay otros 20 minutos para evaluar cómo se disputo el encuentro, definir la puntuación de acuerdo al cumplimiento de los tres valores y, obviamente, al ganador.  Los valores que se ponen en juego son tres: el respeto, la solidaridad y la cooperación.

En ese lapso al término del partido, se retoma la discusión de la puesta de reglas con la presencia del mediador para evaluar lo que pasó. Cada equipo aporta su visión del encuentro, con acuerdos y desacuerdos sobre las jugadas, los goles y así se va definiendo la puntuación.

Hay 12 puntos en debate: 3 puntos por partido ganado, 1 punto por empate, y en la parte de valores se otorgan 3 puntos por valor adquirido. Los jugadores son los que definen como se reparten los puntos. Por ejemplo: si llegan al acuerdo que los dos fueron solidarios, ambos equipos reciben 3 puntos. “Nosotros ordenamos el diálogo, lo facilita para que hablen de a una, la idea es que los jóvenes sean protagonistas y tomen las decisiones”, explicó Ferraro. Y no es que no quieran ganar. Así lo resume Rebeca: “Nos gusta la competencia, y es fútbol. La competencia nos invita a ser mejores, no a costa del otro, sino con el otro”, razonó.

Perfil del mediador

La fundación tiene una Escuela de Mediación que se encarga de formar a los futuros “mediadores” de los partidos de fútbol callejero. Hoy en día, tras 20 años de funcionamiento, realizan mundiales de fútbol paralelos a los profesionales, competencias nacionales y regionales, como el de la semana pasada que fue el Encuentro Regional “Copa Cachu Rodríguez” realizado en El Rosedal de Palermo, entre otros lugares de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

El mediador conduce al grupo para que tengan un mejor juego, es un facilitador del diálogo, y abre la discusión para que los jóvenes den su punto de vista sobre el partido de fútbol.

Desde FUDE, explicaron que debe ser una persona con actitud de “liderazgo”,  capaz de lograr empatía con lo que pasa,  ser un referente para los “pibes”, y poder llegar a tener una conexión con ambos grupos pese a que no los conoce. Destacaron que lo importante es “ver el trasfondo” porque así “es la única manera de resolver los conflictos”.

La Escuela de Mediación es una plataforma virtual con la parte teórica más los  encuentros de formación práctica e itinerantes que se realizan como el encuentro regional mencionado. Los requisitos para serlo son simples: tienen que ser jóvenes de las comunidades y que hayan participado del proceso de fútbol callejero.