Mediación: Una ventana de diálogo para evitar más juicios

Con el fomento de la renovada dirección nacional, esa herramienta prejudicial se instala como recursos para aligerar la litigiosidad de los tribunales. Para su titular, Raquel Munt, se trata de un “nuevo paradigma”.

“Hace ya veinte años que existen estos métodos, pero tienen una vigencia y un futuro de mucho más”, dice Raquel Munt, flamante directora nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos, en referencia a los métodos prejudiciales que se afianzan por estos tiempos en la Justicia argentina y le dan nombre a la dependencia que comanda.

La dirección, que forma parte del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, ofrecen mediaciones gratuitas para resolver cualquier tipo de conflicto, al igual que capacitaciones específicas para todas las instituciones que lo requieran.

“La mediación, como el resto de los métodos, trajeron un nuevo paradigma que es darle voz a las personas, empoderarlas”, explica Munt. Diana Eilbaum es una de las primeras mediadoras del país y sonríe con cierta nostalgia cuando mira hacia atrás para ver qué camino recorrió.

Cientos de historias que la marcaron para siempre vuelven a la memoria. De todas esas, sin embargo, hay una que elige pronto, de las primeras que tuvo a su cargo, para explicar por qué decidió dejar de lado el litigio para dedicar su vida a esta forma de buscar justicia tan lejana a los tribunales.

Raquel Munt, directora nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos
Raquel Munt, directora nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos

Es el caso de un hombre de la provincia de Chaco, que hablaba guaraní y casi nada de español. Tenía un conflicto por alimentos, pero ni siquiera accedía a firmar el acuerdo de confidencialidad que era necesario entonces. El diálogo era casi imposible. Después de un tiempo de trabajo, en cambio, el hombre acordó con su ex pareja.

Eilbaum, feliz pero extrañada, le preguntó entonces qué es lo que lo había hecho cambiar de parecer si ni las instancias judiciales tradicionales habían logrado un cambio. “¿Sabe lo que pasa? Acá lo escuchan a uno. En los otros lados te dicen lo que tenés que hacer”, le respondió enseguida.

Estos recursos permiten a las partes intentar resolver sus desacuerdos en instancias coordinadas por un tercero -profesional y neutral-, que establece reglas para conducir el diálogo, pero sin imponer resoluciones.

“Los métodos traen la misión de no buscar cabezas ni responsables, si no protagonismos de las partes”.

“Es un cambio de paradigma importante porque en la justicia, tal como hoy está pensada, cuando las partes inician un proceso judicial empiezan a desaparecer y en su lugar aparece el abogado hablando por ellas.  En cambio los métodos y la mediación facilitan que las personas puedan ellas mismas decidir qué quieren hacer con ese conflicto”, agrega.

Los tipos y usos de las mediaciones

Además de las mediaciones prejudiciales, que son las más conocidas, también existen las comunitarias o las escolares, por ejemplo, que no son obligatorias. Otros instrumentos son las mesas de diálogo, que buscan conocer los intereses de las partes antes de que un posible conflicto se desate.

Hace algunos días, Munt recibió el llamado de un funcionario provincial. Le pedía capacitaciones para la policía comunitaria -cuerpos recientemente creados que responden a los jefes comunales- porque el único recurso con el que contaban era el encarcelamiento. “Eso se convierte en una escalada de violencia que se puede prevenir con estos métodos”, explica la funcionaria.

Para Munt y Eilbaum, los desafíos pendientes aún son muchos. Las dos apuestan a profundizar las capacitaciones en las escuelas, en el servicio penitenciario, en las policías. Están convencidas que ese es parte del camino para acercar la justicia a la vida cotidiana de las personas y prevenir conflictos. “Los métodos traen la misión de no buscar cabezas ni responsables, si no protagonismos de las partes, que ellas sean capaces de dar una resolución a los problemas, empoderar y legitimar”, dice Munt.