Más compromiso solidario, menos muertos por frío

En comparación con 2015, durante el último invierno se registraron 45 muertes menos por inhalación de monóxido de carbono o hipotermia. La participación ciudadana detrás de la campaña Frío Cero fue una de las causales, aseguran.

En el invierno más frío de los últimos cinco años, la solidaridad creció al ritmo que descendió la cantidad de víctimas: Hubo 25 fallecidos menos por los bajos registros térmicos y 20 menos por intoxicación producidos por los gases nocivos de calentadores o estufas precarias, según cifras que se desprenden de la campaña Frío Cero.

“Fue el invierno más crudo de los últimos cinco años y sin embargo se pudo reducir el número de víctimas. Siempre digo que la participación de la gente es conmovedora”, aseguró Racu Sandoval, integrante de Red Solidaria, la ONG que coordinó la campaña.

La iniciativa surgió del encuentro de diferentes organizaciones que alimentan, abrigan y acompañan a personas que están en situación de calle, la porción de población más vulnerable en la estación helada.

Se estima que en la ciudad de Buenos Aires unas 800 personas pasan la noche sin techo, y en el Gran Buenos Aires y otras 20 ciudades del país, deben sumar 8000. “Es un problema histórico, que va mejorando porque cada vez más gente se compromete”, enfatizó Juan Carr, fundador de Red Solidaria.

“Es un problema histórico, que va mejorando porque cada vez más gente se compromete”

Sus voluntarios pusieron a disposición vías de comunicación para contactar en caso de hallar niños o adultos durmiendo en las calles. Ese compromiso de solo un llamado, ayuda muchísimo, auguraron: “La muerte por frío es la tragedia social más grande -reflexionó Carr-, porque muere alguien con gente alrededor”.

Durante la campaña, que este año tuvo el lema La calle no es un lugar para vivir, se convocó a voluntarios de todo el país para participar en rondas nocturnas en las que se repartieron alimentos y abrigos confeccionados por otros voluntarios, y en las que se recibieron donaciones de sopas instantáneas y termos, entre otras acciones.Además, durante el invierno, los viernes por la noche, se realizaron comidas compartidas entre los agentes solidarios y personas en situación de calle en distintas plazas, en las que se generó el ambiente para charlar, contener y generar un vínculo.

Según el referente social, el modelo que se aplica en el país se está replicado en otras grandes ciudades de Latinoamérica, como Montevideo, México DF, Santiago, Lima o Caracas, donde la problemática es similar.

Para Carr, es posible pensar en un futuro no muy lejano sin personas que perezcan a la intemperie: “Sueño con que la Ciudad de Buenos Aires tenga cero personas en la calle en 2030, y Gran Buenos Aires en 2040. Es posible, todo depende de nosotros. En el mundo, antes que las enfermedades, lo que más mata es la pobreza”, sentenció.