María Angélica Barreda, la primera abogada argentina

“La mujer conquistará la igualdad que persigue en justicia”

Lo dijo hace más de un siglo la platense que luchó para perseguir su sueño: ejercer la abogacía. Lo logró en 1910, después de muchas idas y venidas. Ejerció por más de cuatro décadas. 

El camino que tuvo que transitar la platense María Angélica Barreda para convertirse en la primera abogada argentina fue complejo. Con una sólida formación académica, y tras cursar la carrera en cuatro años, juró como abogada el 19 de mayo de 1910 en el Cabildo de Buenos Aires (como era costumbre en la época), pero al pedir audiencia en la Suprema Corte bonaerense para ser inscripta, el pedido le fue denegado.

El entonces procurador general, Manuel  Escobar, en su dictamen, argumentaba que “la inscripción de este diploma importa echar por tierra todos los principios legales consagrados por el Estado argentino y la organización actual de la familia, en la cual tiene asignada la mujer la función más noble y trascendental”.

Barreda decía que era necesario dictar una ley específica que autorizara a la mujer a ejercer la abogacía, pero mientras no existiera, ninguna mujer podría acceder a la inscripción del diploma.

Una luchadora

Luchadora desde sus inicios, se instruyó en la escuela normal, en La Plata, bajo la dirección de Mary Olstine Graham (una docente proveniente de Boston, convocada por Domingo Faustino Sarmiento), para luego saltar a la Facultad de Abogacía de la Universidad de La Plata.

Su formación inicial fue fundamental para poder enfrentar el dictamen que la alejaba de su sueño desde una apelación ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense: “¿Por qué, si me permitieron cursar todos los estudios y me acordaron el diploma de abogada, no puedo ganarme el pan con la profesión que tanto me costó adquirir? Mi diploma está firmado por Joaquín V. González y Rodolfo Rivarola”.

“La mujer ha triunfado en las otras profesiones y continuará conquistando palmo a palmo la regla igualitaria que persigue en justicia”, concluyó Barreda.

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Un camino nuevo

Finalmente, el 10 de junio de 1910, el máximo tribunal bonaerense hizo lugar a su pedido y la convocó a prestar juramento. De todos modos, y sin que fuera tema de discusión, el Superior Tribunal se explayó sobre los requisitos para acceder a la magistratura, sustentados en el principio de “ciudadanía”,  más allá de la nacionalidad.

O sea, la Corte hizo lugar a la inscripción a la matrícula como abogada, no sin antes fijar un manual completo sobre las incapacidades de las mujeres, recordando la carencia de derechos políticos que las inhabilitaban. Dice textualmente el fallo: “La mujer argentina no es ciudadana.”

El voto femenino, la categoría de “ciudadana”, la igualdad en muchos aspectos llegarían años después para la mujer argentina. Barreda dio un paso importante al incursionar en tierras prohibidas y consiguió su objetivo: la primera abogada argentina comenzó a ejercer la profesión en 1910 y lo hizo durante cuatro décadas. Murió el 21 de julio de 1963, a los 76 años.