Los desafíos de los Espartanos para 2018

El equipo de rugby de la Unidad Penitenciaria 48 de San Martín, junto a visitas y otros internos, se reunió para hacer un balance del año y pensar en lo que viene. La Fundación Espartanos aspira este año en ampliar el programa nacional de 37 a 50 penales.

 La cancha de rugby dentro de la Unidad 48 del penal bonaerense de San Martín fue el escenario para el encuentro de la sociedad civil y los internos que buscan cambiar su vida a través del deporte, en el equipo de esa cárcel: los Espartanos. Fueron más de 200 personas entre internos, visitas, coordinadores del programa de reinserción y jugadores del equipo, quienes se reunieron en los últimos días del año para el rezo del Rosario en la víspera de la Navidad y el fin de año.

En una jornada calurosa, el tereré y el pan dulce refrescaron el agobiante calor de un ritual que se realiza “ininterrumpidamente desde el 25 de mayo de 2013 en el pabellón 8”, explicaron los asistentes. El cierre de este año ocurrió en una ronda de sillas ubicadas en el césped sintético, entre las “H” de la cancha de rugby.

El origen de los Espartanos fue en 2009, cuando un abogado penalista, Eduardo “Coco” Oderigo, armó un equipo de rugby con presos de la Unidad 48 en José León Suárez, partido de San Martín. El programa les permitió bajar la reincidencia de los internos.

Por medio de la Fundación Espartanos, la idea se propagó y llegó ya a 37 penales de doce provincias: entre otras, Tierra del Fuego, Córdoba, La Pampa, Salta, Mendoza, Buenos Aires. En cada una de ellas, internos armaron otros equipos, con otros nombres, y bajo el ala y el apoyo de la fundación. Cada dos meses, juegan partidos amistosos entre ellos y también con clubes de rugby. Hace dos semanas, jugaron contra el Club Newman.

Balance y reinserción

Santiago Cerruti, coordinador de la inserción laboral de la fundación, explicó que este año “fue muy positivo con la inauguración de la nueva cancha de rugby”. “Pasamos de 50 a 130 jugadores, poniendo como condición que los internos que quieran usar la cancha debían estudiar. Y así triplicamos la matrícula en la escuela dentro del penal”, explica.

“El cambio se genera adentro, para que luego afuera cambien sus vidas”, manifestó Cerruti, que se dedica full time a conseguirles trabajo a las personas que salen en libertad.

Según Cerruti, dentro de la fundación trabajan sobre la base de cuatro pilares: la práctica del rugby los martes; la espiritualidad, todos los viernes con el rezo del Rosario; la educación, promoviendo el estudio formal de los internos para que tengan herramientas para cuando salgan en libertad; y el plano laboral, con la idea que modifiquen sus vidas consiguiendo un trabajo formal.

Llegar a 50 unidades penales

En el plano de la reinserción laboral, Cerruti aseguró que “60 internos pasaron por nuestro programa y más de 35 empresas ya dieron trabajo”. Explicó que la alternativa laboral es un “trabajo filtro en jardinería o lavado de autos” para así “evaluar cómo se desenvuelven en un ámbito laboral”. “Luego es el sello final de ‘ser Espartanos’: trabajan en empleos en relación de dependencia, por ejemplo, en logística o un frigorífico”, explicó.

En relación a las metas y objetivos para el año venidera, desde la Fundación Espartanos piensan llegar con el programa, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, a más 50 cárceles en todo el país. “La idea es continuar con la expansión del proyecto y seguir ampliando la reinserción laboral: el año que viene se esperan que salgan 50 personas y la idea es emplearlos a todos”, manifestó Cerruti.

Como cierre de lujo de 2017, en noviembre “Coco” fue reconocido por la World Rugby con el premio al Mejor Trabajo Social y por cómo los valores de este deporte influyen positivamente en la vida de las personas.