La ONG capacita a jóvenes graduados universitarios para que enseñen en zonas de alta vulnerabilidad social. Ya trabajan con diez mil alumnos de unas 70 escuelas de Buenos Aires, Salta y Córdoba.

Oscar Ghillione dejó atrás su trabajo en una importante empresa y decidió, repentinamente, que tenía el deber y el privilegio de poder hacer algo por la educación de quienes menos recursos materiales tienen. Para concretar ese desafío, puso en marcha Enseñá por Argentina. Esta ONG convoca a jóvenes recién graduados de todas las carreras universitarias y los impulsa a ejercer la docencia durante un período de dos años en escuelas emplazadas en sectores de alta vulnerabilidad social.

Enseñá por Argentina integra una red internacional llamada Teach for All, que reúne a 27 organizaciones en cinco continentes. En Latinoamérica, la propuesta tiene su versión local en países como Perú, Chile, Colombia y México.

Este año, los profesores de Enseñá por Argentina están trabajando en 70 escuelas que aglutinan a más de 10 mil estudiantes. Son colegios secundarios en condición de desventaja educativa. De este modo, se dan casos como licenciados en Administración de Empresas que se desempeñan como docentes de Matemática en escuelas de Villa Soldati o el Bajo Boulogne. O licenciados en Economía que enseñan esa materia en colegios de San Fernando. Uno de los desafíos que afrontan los maestros es enfrentar cursos con niveles y realidades personales muy distintas, y cómo armonizar esas asimetrías mientras evolucionan en su desarrollo como educadores.

Uno de los desafíos que afrontan los maestros es enfrentar cursos con niveles y realidades personales muy distintas, y cómo armonizar esas asimetrías mientras evolucionan en su desarrollo como educadores.

Teach for All reúne a 27 organizaciones en cinco continentes

“Me contacté con Teach for All a fines de 2008, para conocer mejor el modelo que ellos estaban impulsando en otros países. Teach for America, o Enseña por Chile, son desprendimientos de ese modelo. Un amigo estaba estudiando en EE.UU., tenía compañeros que habían participado, y me propuso ponerme en contacto con ellos. Lo hicimos, y con otro argentino que estaba estudiando allá, armamos un equipo para desarrollar los pasos que iban a determinar si hacerlo en nuestro país tenía sentido. Nos conectaron con gente de Enseñá por Chile, trabajamos cuatro meses en diseñar un plan de trabajo sobre cómo poner en marcha la organización y lo llevamos adelante”, explica Ghillione.

“Hay algo que es común a todas las propuestas de Enseñá que están en el mundo, ya sea India o cualquiera de los otros países donde operan: tenemos la visión de que los chicos que viven en contextos vulnerables, en las distintas comunidades, deben tener acceso a una educación de calidad que les permita desarrollar todo su potencial como personas: que tu código postal no determine tus posibilidades. Trabajamos para eso”, sostiene.

“Los chicos deben tener acceso a una educación de calidad que les permita desarrollar todo su potencial como personas: que tu código postal no determine tus posibilidades. Trabajamos para eso”.

Los jóvenes graduados son convocados, durante dos años, para comprometerse en un programa de educación y liderazgo que los forma como docentes destinados a colegios de sectores sociales desfavorecidos. La propuesta es articular el saber académico con el saber pedagógico. El proceso implica estar en la escuela, trabajar con la comunidad y con otros docentes. Al término de esos dos años, las personas pueden elegir continuar con esa actividad o retomar su desarrollo profesional acorde a su formación universitaria. En términos estadísticos, alrededor de la mitad de los graduados de Enseñá por Argentina continúa ejerciendo la enseñanza cuando culmina el lapso establecido. Todos aquellos que atraviesan la experiencia quedan luego conectados a través de una red de graduados, que realizó recientemente su primer encuentro nacional en la provincia de Córdoba.

Los matices diferenciales con el modelo de origen en que está inspirada la labor de esta ONG se dan también con los distintos lugares donde tiene presencia: su director resalta que el modelo se adapta a las características de cada comunidad, en cada provincia –están en Buenos Aires, Salta y Córdoba- donde aportan su grano de arena para el mejoramiento de la calidad educativa.

Los seleccionados del programa se forman a partir de las relaciones institucionales de la ONG con distintos profesorados. Entran a las aulas antes de terminar su formación, y se desempeñan acompañando a otros docentes, con excepción de algunas escuelas de gestión privada de Buenos Aires en las que sí trabajan como el titular que está al frente de la clase. “Se da una sinergia interesante con los profesores que tienen su certificación pedagógica, y con los graduados jóvenes que están formándose”, puntualiza Ghillione.

El proceso de selección de los aspirantes es riguroso: la edad límite es 35 años, y se exige que estén graduados o a punto de completar sus estudios universitarios.

Los graduados trabajan en zonas de alta vulnerabilidad

Con los ministerios de Educación de las provincias donde opera Enseñá por Argentina se realizan acuerdos de gestión asociada, que son los que permiten que los graduados sean destinados a zonas de vulnerabilidad social, en tanto exista la necesidad de cubrir vacantes. La ONG actúa como un nexo que acerca el mundo universitario a la experiencia del aula. “Así, los chicos tienen acceso a otros saberes, no porque nuestros docentes sean salvadores, sino que trabajan colaborativamente con quienes han atravesado la formación pedagógica tradicional”, evalúa el director.

El proceso de selección de los aspirantes es riguroso: la edad límite es 35 años, y se exige que estén graduados o a punto de completar sus estudios universitarios. Se los evalúa, en un proceso de cuatro instancias, en la posesión de competencias tales como motivación, liderazgo, perseverancia, pensamiento crítico, capacidad comunicativa. Y, por supuesto, también cuenta la calidad de la experiencia académica que atesoran. Los elegidos reciben una capacitación intensiva durante los meses de verano y son asistidos por la ONG durante los dos años que tiene por duración la experiencia. En siete años de existencia, se han graduado en Enseñá por Argentina 71 profesionales devenidos en docentes.

“Una sociedad que asume la educación como prioridad, usa sus recursos y los invierte con eficiencia, dándole a la enseña un sentido de preeminencia muy alto, es una sociedad que en un lustro puede visualizar cambios estructurales significativos”, concluye Ghillione.