Las pilas, productos que contienen un elevado nivel de contaminación, pueden ser recicladas. Una planta piloto platense, pionera en la materia, extrae y reutiliza componentes de unos 80 kilos de pilas, reduciendo su impacto ambiental en el proceso.

Qué destino darle a las pilas una vez que se han agotado siempre es un problema. Su alto poder contaminante no favorece la decisión habitual de acumularlas con vistas a desprenderse en algún momento de ellas en un centro especializado, los cuales no suelen abundar.

En Gonnet, La Plata, funciona la Planta Piloto Multipropósito y Laboratorio de Servicios a la Industria y al Sistema Científico (PlaPiMu-Laseisic), un centro de investigación y desarrollo de diferentes proyectos perteneciente a la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires.

Patrick Haar
Una de las fases en larecuperación de metales
Una de las fases en larecuperación de metales

“Trabajamos en las mismas condiciones de planta con las que lo haría una empresa en escala real, pero en un sistema más reducido”, explica el ingeniero Edgardo Soto, vicedirector de PlaPiMu-Laseisic.

Dentro de las instalaciones del centro se encuentra en funcionamiento una planta de reciclado de pilas, que es pionera en la Argentina. La gestación del proyecto comenzó en 2012 pero se puso en marcha en 2015.

Lo primero en lo que trabajaron fue la eliminación de arsénico de aguas subterráneas en la provincia de Buenos Aires. “Instalamos plantas en cuatro escuelas” en las que sólo así podían obtener el recurso, puntualizó Soto.

El reciclado de pilas comenzó como el trabajo de tesis sobre el tema de una alumna universitaria platense, y luego dio lugar al espacio en Gonnet en el que se reciclan esos acumuladores, únicamente alcalinos y de carbón, que son las de mayor consumo.

Patrick Haar
Proyecto de reciclado de Pilas: Planta Piloto de Tratamiento de
Edgardo Soto, vicedirector de PlaPiMu-Laseisic

“En estos momentos, estamos haciendo estudios para ver cómo reciclar las baterías de las notebooks y las de los celulares”, adelantó el vicedirector del establecimiento.

PlaPiMu es amigable y compatible cien por ciento con el medio ambiente, recicla el total del producto, cuyo único remanente es un agua alcalina que puede ser luego derivada a los vertederos sin generar ningún tipo de contaminación ni perjudicar la salud de las personas que viven en los aledaños.

“Obviamente, no tenemos la capacidad operativa para resolver todo el problema de la contaminación que producen las pilas en La Plata -aclara el ingeniero- pero podemos dar respuesta a una demanda de 4000 personas, que consumen un promedio de 80 kilos de pilas por mes, la cantidad real que podemos procesar”.

La planta funciona como un ejemplo de que existe un método concreto de procesamiento de las pilas, que es compatible con el cuidado medioambiental, y que el derivado de ese reciclado es un cúmulo de productos que puede reinsertarse en las industrias. En el área específica de reciclaje de pilas trabajan el licenciado en Química, Walter Gatti, y el técnico químico, Cristhian Maderna, junto a un bioquímico.

Patrick Haar
La planta es ecocompatible con el medioambiente (La Plata, Provincia de Buenos Aires)
La planta es ecocompatible con el medioambiente (La Plata, Provincia de Buenos Aires)

El centro no acopia pero recibe las baterías en desuso de los vecinos. “Nuestra esperanza es que esta propuesta la tome algún municipio u ONG y construya más plantas, y con aporte tecnológico y cambio de escala se solucione este problema”, confió Soto.

Al ser desechadas junto con la basura doméstica, las pilas ocasionan graves daños a la salud y al medio ambiente debido a los químicos que contienen: mercurio, cadmio, plomo, zinc, manganeso y litio. Una vez abiertas, se recuperan la cobertura de acero, papel, barro interno (debido al carbón) el zinc y el manganeso, de aplicación en la fabricación de acero y cerámicas, pavimento, industria naval y de la construcción.

“Hay personas que dicen ´con esto se puede hacer plata´, pero no tenemos ningún objetivo comercial. Que existan subproductos comercializables, en todo caso, sirve para reducir costos pero esto hay que tomarlo como lo que es: un servicio al planeta que compartimos”, concluye el vicedirector.