Estudian ley para que adultos mayores apadrinen a jóvenes

Si la propuesta se aprueba en la Legislatura bonaerense, las personas de la tercera edad podrán acompañar a alumnos de escuelas públicas o a pacientes de hospitales. Buscan que mantengan una vida activa mientras comparten con niños y jóvenes su experiencia y saberes.

Un proyecto de ley ingresado a la Legislatura de la provincia de Buenos Aires busca mejorar la calidad de vida de las personas de la tercera edad, fomentando su participación social mediante padrinazgos. La propuesta apunta a que los bonaerenses que alcancen esa edad cuenten con un marco que les permita brindar apoyo a niños y adolescentes de escuelas públicas provinciales.

Para ello se conformaría el programa de Padrinazgo de Adultos Mayores. La idea es que aquellos que viven en hogares, geriátricos o establecimientos similares, puedan mejorar su calidad de vida e integración social, transmitiéndole sus saberes y experiencia a quienes asisten a instituciones educativas, comedores, parroquias e incluso hospitales.

El programa, presentado por la diputada bonaerense Vanesa Zuccari (UCR-Cambiemos), está en línea con la Convención Interamericana sobre la protección de los derechos humanos de las personas mayores, la cual resalta la importancia de mantener durante la vejez una vida activa y autónoma disfrutando de salud, seguridad, integración y participación social.

Los interesados podrán realizar tareas voluntarias en el marco del Programa de Padrinazgo, coordinado y supervisado por la autoridad de aplicación de la ley, que será designada por el Poder Ejecutivo.

Dicho organismo deberá, además, “fomentar el interés y posibilitar el acercamiento de las partes, brindando la asistencia correspondiente para conciliar las necesidades de quienes serán apadrinados con la posibilidad de colaboración de quienes cumplirán el rol de padrino”.

A su vez, los últimos recibirán todos los materiales necesarios para cumplir con sus tareas de colaboración, que serán compatibles con sus posibilidades físicas e intelectuales, para transmitir su experiencia y dedicación en artes y oficios. De esta manera, se lleva a cabo un intercambio enriquecedor al tiempo que se reconocen como valiosas las contribuciones y potencialidades de la persona, lo que contribuye al bienestar común.

Cuidar y ayudar

Para participar, se les pedirá a los mayores la acreditación de controles médicos de forma regular, algo que no sólo es un simple requisito sino que promueve el chequeo de salud de los ancianos.

Además, se deberá controlar que las entidades apadrinadas dispongan de las condiciones de seguridad e higiene adecuadas para el cumplimiento del voluntariado. Esas instituciones serán seleccionadas previamente y se llevará a cabo la firma de un convenio de solidaridad.

El reto, según el proyecto de ley, es que se considere a la tercera edad en un doble aspecto: “El de protección de las capacidades a partir de desafíos cognitivos e intelectuales novedosos, y el de servicio a los demás a partir de la transmisión de saberes”.